La invención de trastornos mentales. Charla TEDx por Marino Pérez Álvarez

Si hay algo que le tenga que agradecer a las redes sociales, es sin duda la posibilidad de tropezarte con materiales como el que hoy quiero compartir con vosotros. Si eres colega de profesión sin duda le conocerás ….sino es así, tengo el gusto de presentarte al gran Marino Pérez Álvarez, psicólogo clínico y catedrático de psicología de la personalidad, evaluación y tratamientos psicológicos de la Universidad de Oviedo.

Bajo el título “La invención de los trastornos mentales” Marino se enfrenta esta vez a la gran pantalla para hacernos reflexionar a cerca de la cada vez mas creciente incidencia de trastornos mentales tanto en la población adulta como entre los más pequeños. ¿Es que realmente estamos cada vez peor? ¿Es nuestra sociedad del bienestar en realidad una sociedad del malestar? ¿Qué hace que tengamos trastornos que la gente antes no tenía? ¿Beneficia a alguien el aumento de trastornos? Todo parece indicar que hay una invención de trastornos mentales, pero una vez inventados son reales. ¿Cómo es ello posible? Todas estas cuestiones y otras relacionadas serán planteadas y respondidas.

Os animo a ver este interesantísimo video, 16 intensos minutos que os aseguro os harán reflexionar.

 


Si protesta el corazón…pastillas de colores

Curioseando por internet, llegó a mis manos un estudio, verdaderamente interesante realizado en Asturias, por la universidad de Oviedo en colaboración con la Comisión de conductas adictivas del Colegio Oficial de Psicólogos del Principado de Asturias y el Servicio de Salud del Principado de Asturias, que me ha llevado a la reflexión. Reflexión que me gustaría compartir con todos vosotros.

En este estudio se analiza el consumo de psicofármacos en los pacientes que acuden a los centros de Atención Primaria del Principado de Asturias, así como las variables relacionadas con el uso de estas sustancias.

El objetivo del mismo es analizar la situación actual de la utilización de psicofármacos entre la población adulta que acude a los centros de Atención Primaria en Asturias. En particular, se trata de conocer: la prevalencia de consumo de psicofármacos en esta población, el tipo de psicofármacos que se consumen, los trastornos asociados al uso de dichos medicamentos, el nivel de dependencia a estos fármacos y los factores asociados a su utilización.

Dejando aspectos metodológicos a un lado (interesados Psicothema 2003. Vol. 15, nº 4, pp. 650-655), vamos directamente a los resultados hallados:

Respecto a la prevalencia del consumo de psicofármacos, el 37,9% de los encuestados consume actualmente psicofármacos o lo ha hecho en el último mes, el 4,5% ha consumido en el último año pero no en la actualidad ni en el último mes, y el 57,6% no ha consumido nunca o hace más de un año que no consume. Entre las personas que consumen psicofármacos en la actualidad o los han tomado en el último año, el 60% sólo toma ansiolíticos o hipnóticos, el 9% sólo toma antidepresivos y el 31% combina el uso de un ansiolítico o un hipnótico con un antidepresivo. Dentro del grupo de ansiolíticos, cuatro medicamentos engloban cerca del 80% de los usuarios: Bromazepán (Lexatín), con el 30%, Lorazepán (Orfidal), con el 22%, Alprazolam (Trankimazín), con el 17% y Diazepán (Tranxilium), con el 9,4%.

El grupo de antidepresivos más usado es el de los ISRS, Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina, con un 87,2 % de los usuarios de antidepresivos, mientras que sólo el 12,8% consume fármacos tricíclicos. Del grupo de los IMAO y el Litio no ha habido usuarios entre la muestra. Por principios activos, destaca la Paroxetina (Seroxat), utilizada por el 24% de los consumidores de antidepresivos, seguida de la Fluoxetina (Prozac)

con un 18%. Entre el grupo de los hipnóticos, el más usado es el Lormetazepan, con un 29% de los usuarios de estos fármacos, seguido por el Zolpidem con un 25%.

 

Nerviosismo o ansiedad, trastornos de sueño, ataques de pánico o crisis de angustia, síntomas depresivos, problemas de trabajo, problemas familiares, un acontecimiento traumático, drogodependencias, son los trastornos que motivan el uso de los psicofármacos.

 

En relación con otras variables el estudio refleja que el consumo de psicofármacos es significativamente superior en las mujeres en comparación con los hombres (el 44,56% de las mujeres consume fármacos frente al 27,35% de los hombres).

Respecto a la relación entre la edad y el consumo de psicofármacos, en el grupo de edad entre 46 y 64 años hay mayor consumo de estos medicamentos en comparación al resto de los grupos de edad. Los sujetos que menos consumen son los que tienen entre 18 y 25 años.

 

Según el estudio existe una relación inversa entre consumo de psicofármacos y nivel formativo. A mayor formación, menor consumo. Las amas de casa y las personas desempleadas son los dos grupos más consumidores.

 

Por último, el 44,3% de las personas viudas y el 43,7% de las divorciadas consumen más psicofármacos que las personas solteras (31,8%) o casadas (37,4%).

 

En los últimos 20 años se ha experimentado un incremento significativo del uso de psicofármacos en nuestro país, principalmente ansiolíticos y antidepresivos. En el Sistema Nacional de Salud, el grupo de los tranquilizantes ocupa el tercer lugar entre los más prescritos, solamente superado por los analgésicos y anti-inflamatorios.

Los psicofármacos provocan efectos residuales indeseables y nadie pone en duda que los tranquilizantes o benzodiacepinas poseen un alto poder adictivo y que su uso prolongado puede generar problemas importantes de salud. Por otra parte, aunque se discute sobre el potencial adictivo de los antidepresivos, se presume que los nuevos antidepresivos, Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (ISRS), tienen un claro potencial de abuso y dependencia, ya que dada su acción anticolinérgica, sus características farmacodinámicas son semejantes a las de las anfetaminas y la cocaína. Aparecen frecuentemente síntomas de abstinencia en la retirada de estos fármacos, principalmente la paroxetina, como mareo, alteraciones del equilibrio, insomnio, ansiedad, etc., síntomas que los laboratorios los denominan «síndromes de discontinuidad».

Por otra parte, parece existir un consenso general de que estos fármacos tomados durante períodos largos producen efectos secundarios importantes y que no existe evidencia de que sean efectivos durante más de 3-4 meses. A esto hay que añadir el gasto ingente de recursos que la extensión del uso de psicofármacos supone.

Los profesionales de la medicina han reconocido que los tratamientos farmacológicos actuales resultan insatisfactorios en muchas ocasiones y que sólo son efectivos en la mitad de los pacientes y que su administración o elimina cierta patología residual que se mantiene en el tiempo.

En contrapartida, y si tenemos en consideración la evidencia científica de los últimos años, la terapia psicológica y, específicamente, la terapia cognitivo-conductual, ha demostrado ser una alternativa más eficaz y económica que los fármacos para el tratamiento, por ejemplo de la ansiedad y de la depresión y, a diferencia del tratamiento farmacológico, no supone ningún riesgo para la salud y no presenta ningún efecto secundario adverso.

Además de reducir los síntomas de ansiedad y depresión y mantener estos cambios terapéuticos a largo plazo, el tratamiento psicológico proporciona otros beneficios en comparación con el tratamiento farmacológico, tales como una mayor adherencia al tratamiento, una disminución significativa del riesgo de recaídas y una elevada tasa de recuperación (es decir, a diferencia de los fármacos, no deja ninguna “patología residual”), evitando la cronificación del trastorno y disminuyendo, consiguientemente, el número de visitas al médico y los días de hospitalización.

De hecho, las principales guías de práctica clínica basadas en la evidencia científica, tanto internacionales como nacionales, recomiendan la terapia cognitivo-conductual como el tratamiento de primera elección para el trastorno depresivo leve y moderado, el trastorno de angustia, el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno de ansiedad generalizada y las fobias específicas.

Asimismo, el tratamiento psicológico es aconsejable por encima del farmacológico cuando el problema de salud mental que presenta el paciente está complicado por otras condiciones médicas, como abuso de alcohol o drogas, o problemas crónicos de salud física, así como en el caso de niños, adolescentes y mujeres embarazadas, debido al riesgo elevado para la salud que supone el consumo de psicofármacos en estos grupos de pacientes. Sólo en los casos severos se recomienda el uso de medicación, pero siempre en combinación con tratamiento cognitivo-conductual, e informando al paciente sobre los objetivos terapéuticos, la duración del tratamiento farmacológico, los posibles efectos secundarios y los riesgos que conlleva una interrupción brusca de la medicación.

Todos estos datos, me llevan a plantearme una pregunta, si la psicoterapia es más eficaz y efectiva y además no supone ningún riesgo para la salud y por si esto fuera poco numerosos organismos competentes han señalado las ventajas económicas y psicosociales de la implementación de las terapias psicológicas en los servicios de atención primaria, ¿por qué esta tendencia a recetar fármacos de manera tan abusiva? Pongamos en tela de juicio a los psicofármacos y abramos camino a la psicoterapia.

Desde Cips Psicólogos, te invitamos conocer nuestra forma de trabajo y los tratamientos que realizamos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


¿Por qué algunos rostros nos parecen más atractivos?

Una pregunta que siempre ha rondado mi cabeza, ¿Por que dos rostros guapos no nos resultan igual de atractivos?, pues ya tengo la respuesta y para mi sorpresa está avalada científicamente.

Escuchando la semana pasada la radio, más concretamente el programa “La Rosa de los Vientos”, hicieron mención a una serie de estudios psicológicos del Hospital General de Massachusetts y de la Universidad de Harvard.

Estos concluían que a diferencia del resto  de los rasgos físicos y psicológicos, que las personas poseemos, y que en un 50% vienen determinados por nuestra genética, en las preferencias estéticas no es así. En estos casos nos vemos  influidos por nuestras vivencias personales , la cercanía, los recuerdos…es decir, por nuestra experiencia personal.

Estos estudios tienen una importante finalidad, además de satisfacer mi curiosidad, ayudan, y mucho, a las empresas de marketing y publicidad, como a los buscadores de internet, para elegir bien los rostros que pondrán en los anuncios, según lo que nos quieran  vender.

Aquí os dejo el interesante programa , espero que os guste.

Carmen Calvo