Otra noche sin dormir no!!!

 

Dicen que no hay nada como vivirlo para entenderlo. Yo siempre pensé que un mínimo ejercicio de empatía podría ser suficiente para comprender lo que puede suponer una noche sin dormir….pero ahora que lo he experimentado personalmente he vivido en primera persona las evidentes consecuencias en el día a día de la falta de sueño. Y es que no dormir, dormir poco o mal puede convertirse en una auténtica tortura.

El sueño es una parte esencial de la vida del ser humano y, como necesidad biológica, permite restablecer prácticamente todas las funciones del organismo. Los trastornos de sueño se encuentran entre los problemas de salud no declarados (es decir, por los que no se consulta) más importantes. Entre ellos destaca, por su magnitud, el insomnio. El insomnio es el trastorno de sueño más prevalente, tanto en población general como clínica, y se ha demostrado que no sólo tiene una importante repercusión inmediata a nivel físico y psicosocial, sino también a largo plazo; es decir, es un factor de riesgo para problemas cardiovasculares y psicopatológicos, como la depresión.

Entre sus consecuencias podríamos incluir la disminución de la capacidad de atención,  el retraso en la capacidad a de reacción ante estímulos, disminución en la capacidad de toma de decisiones, empeoramiento de la memoria, deterioro de determinadas funciones cerebrales, como la flexibilidad y la originalidad de pensamiento o perspicacia, la pérdida de control del humor….consecuencias todas ellas que pueden derivar en la alteración del rendimiento de las tareas escolares y laborales, así como disminuir la calidad de vida y como anteriormente decía afectar a nuestra salud.

Desde la terapia cognitivo-conductual para el insomnio hay 3 objetivos fundamentales para recuperar el sueño de calidad:

1-Conseguir unas condiciones fisiológicas adecuadas, cambiando hábitos personales que nos alejan de ese objetivo.

-Efectuar ejercicio moderado de forma continuada, pero no hacer ejercicio intenso justo antes de irse a la cama.

-Controlar las variables fisiológicas antes de irse a la cama, no ir a la cama con hambre, sed, ganas de orinar, etc.

-Llevar una dieta adecuada y no comer demasiado antes de irse a la cama.

-Evitar la ingesta de café, te, colas, nicotina o cualquier estimulante del s.n.c. durante todo el día, pero sobre todo en horas cercanas al sueño.

-El alcohol inicialmente aumenta la somnolencia y puede propiciar dormir 4 ó 5 horas, pero aumenta la probabilidad de despertarse en la segunda mitad de la noche. El metabolismo del alcohol consume mucho agua por lo que hay que evitar el exceso de alcohol para no despertarse con sed en medio del sueño.

2-Mantener un ambiente propicio para el sueño.

-Controlar el ambiente de la habitación, procurando que la temperatura de la habitación sea fresca y agradable, que no haya luz fuerte y que la humedad sea adecuada.

-Controlar que la cama sea adecuada, que el colchón y el somier tengan la suficiente dureza y comodidad y que la ropa no sea escasa, excesiva o molesta.

-Los ruidos son un factor importante distorsionador del sueño por eso hay que procurar que mientras se duerme exista un ambiente tranquilo y sin ruido.

3-Conseguir una desactivación física y cognitiva.

-Las técnicas de relajación muscular y de respiración relajada se han utilizado clásicamente para propiciar el sueño ya que nos enseña a reducir la tensión muscular y por lo tanto propicia la desactivación fisiológica.

-La desactivación cognitiva se considera muy importante, ya que muchas veces el insomnio es causado por el rumiar constante en torno a los mismos temas, preocupaciones y pensamientos automáticos negativos. Para ello la intención paradójica, la observación del pensamiento, la meditación, la imaginación dirigida entre otras técnicas, ayudarán a crear ese estado mental propicio para conseguir un sueño de calidad.


Necesito dormir ya!!!!!

 

“¿Cuantas ovejitas tengo que contar para conseguir quedarme dormido?, ¿Por qué me levanto tan cansado por la mañana?, ¿Por qué cualquier ruido hace que me despierte y me desvele?”….. Muchas de estas preguntas nos las hemos hecho todos en alguna ocasión, bien porque puntualmente una noche no puedo dormir o porque ya son muchas las que he pasado sin pegar ojo.

Por este motivo hemos decidido abordar el problema del insomnio, y ayudaros a entender en que consiste y que podemos hacer para mejorarlo e incluso superarlo.

Hay un autor Espie (2002) que propone un modelo para entender el insomnio como un fallo de los mecanismos  que llevan a conciliar el sueño normalmente, par, a este autor, dormir bien es una función automática que se desencadena asociada a factores como:

  1. Una situación fisiológica determinada, es decir, un cansancio interno.
  2. Un momento del día, que es generalmente la llegada de la noche.
  3. Un ambiente adecuado, como una cama y una habitación agradables.

Estos estímulos, internos y externos, facilitan una desactivación fisiológica y una desactivación cognitiva, que son necesarias para que el sueño se desencadene. Cualquier fallo en estos elementos puede conducir a dormir mal una noche, pero si se rompe el automatismo se puede entrar en un proceso crónico que da lugar al insomnio.

El tratamiento consiste en restaurar los mecanismos que se han roto, lo que implica dar dos pasos: Restablecer las condiciones que disparan el sueño de forma automática y Lograr que se establezca el automatismo.

Algunas de las pautas a seguir para mejorar el sueños son:

Higiene del sueño: conseguir las condiciones fisiológicas adecuadas.

  1. Efectuar ejercicio moderado de forma continuada, pero no hacer ejercicio intenso justo antes de irse a la cama.
  2. Controlar las variables fisiológicas antes de irse a la cama, no ir a la cama con hambre, sed, ganas de orinar, etc.
  3. Llevar una dieta adecuada y no comer demasiado antes de irse a la cama.
  4. Evitar la ingesta de café, te, colas, nicotina o cualquier estimulante del s.n.c. durante todo el día, pero sobre todo en horas cercanas al sueño.
  5. El alcohol inicialmente aumenta la somnolencia y puede propiciar dormir 4 ó 5 horas, pero aumenta la probabilidad de despertarse en la segunda mitad de la noche.

Conseguir un ambiente adecuado: Control de estímulos físicos

  1. Controlar el ambiente de la habitación, procurando que la temperatura de la habitación sea fresca y agradable, que no haya luz fuerte y que la humedad sea adecuada.
  2. Controlar que la cama sea adecuada, que el colchón y el somier tengan la suficiente dureza y comodidad y que la ropa no sea escasa, excesiva o molesta.
  3. Los ruidos son un factor importante distorsionador del sueño por eso hay que procurar que mientras se duerme exista un ambiente tranquilo y sin ruido.

La desactivación física:

  1. Aprender a relajarnos, la respiración es un buen método de relajación. El sueño se asocia a una respiración profunda, regular y abdominal que puede llevar a una desactivación fisiológica (Wilhelm et al, 2001).

La desactivación cognitiva

  1. La intención paradójica dando la instrucción de seguir todos los pensamientos que se están teniendo sin establecer ninguna lucha para evitarlos, incluso se escriben para materializarlos y hacerlos concretos, por supuesto se tiene que hacer fuera de la cama.
  2. También se ha propuesto la observación del pensamiento, es decir, darse cuenta de lo que se está pensando y dejarlo ir. Simbólicamente se puede imaginar que se mete el pensamiento en un frasco o que se le abre una puerta en la cabeza para que se vaya.
  3. La meditación. Las técnicas mencionadas en el punto anterior, en realidad, son formas de meditación que tienen como resultado, que no objetivo, dejar la mente en blanco. En este sentido la utilización de un mantra o de una tarea cognitiva que nos requiera mucha atención y que no tenga relevancia afectiva, como decir el alfabeto al revés, puede ayudar a controlar los pensamientos.
  4. La imaginación dirigida. Harvey A. G.(2001) propone que se utilice la imaginación dirigida a un pensamiento o imagen concreto que no sea excitante como medio para combatir pensamientos activadores en el momento del sueño.
  5. La interrupción de la estancia en la cama cuando no se duerme también sirve para este fin, aunque su misión principal sea asociar la cama al sueño.

Adecuar el sueño a un momento concreto del día

  1. No echar ni sueñecitos ni siestas durante el día.
  2. Mantener horarios regulares, tanto para levantarse como para acostarse.
  3. Establecer una serie de rutinas previas al sueño que activen el condicionamiento que lleva a automáticamente a la calma que es necesaria para el sueño.

La cama como elemento desencadenante del sueño

  1. No utilizar la cama ni el dormitorio para otra actividad que no sea dormir o el sexo. No es aconsejable leer, ver la televisión, hablar por teléfono, discutir con su pareja, o comer en la cama.
  2. Cuando se haya metido en la cama, se deben apagar las luces con la intención de dormirse inmediatamente. Si no puede dormirse en un rato (alrededor de 10 minutos), levántese y váyase a otra habitación. Dedíquese a alguna actividad tranquila hasta que empiece a sentirse adormecido y, en ese momento, vuelva a dormitorio para dormir.