Llega el verano…¿Qué tal las notas?

Queda poco menos de una semana para que los niños y niñas se queden de vacaciones. La verdad que no se si celebrarlo y compartir su alegría o llorar amargamente ante la tan cercana y difícil conciliación trabajo-familia de los próximos dos meses y medio. La verdad que reconozco en mis hijas el cansancio de los meses pasados, de los madrugones, de las largas jornadas escolares y aunque ellas aún son pequeñas y no les ha tocado todavia, seguro para muchos las largas tardes de deberes, tareas, actividades y otras obligaciones. Y todo ello me hace reflexionar. Aunque ya peino alguna que otra cana y han pasado muuuuuuchos años de mi salida del colegio, aun tengo memoria y no me resulta complicado retrotraerme a  mi mas tierna infancia y volverme a situar en un mes de junio de mil novecientos ochenta y tantos… Y ¿qué veo?…pues que las cosas no han cambiado tanto. Que han pasado muchos años pero que el sistema sigue funcionando igual. El curso acaba. Y más de 9 meses de trabajo quedan  reflejados en un boletín de notas que resumen si cada alumno ha alcanzado o no los objetivos establecidos para todos. Seguimos utilizando las notas (o las caritas) o las calificaciones como reglas que nos permiten cuantificar los objetivos. La lógica es la misma que hace más de treinta años, comparar al sujeto frente a una escala estandarizada. Y, ¿Qué ocurre? que cada niño acaba el curso y se va a casa con un número que lo define: 10= excelente, 7=aceptable, 5=regular….y lo que viene detrás. Y vemos a mamás orgullosas alardeando de las buenas notas de sus hijos….mientras otras avergonzadas justifican o castigan los bajos resultados. En definitiva, la estructura básica del sistema educativo sigue promoviendo la competencia, el individualismo, la discriminación…

Se me viene a la cabeza cuando pienso en el aprendizaje de los niños un racimo de tomates. Todos salen a la vez, en el mismo momento cronológico, pero no todos maduran al mismo tiempo. Mientras unos lucen un color rojo expléndido y un punto de maduración óptimo, otros aún están verdes e inmaduros. Y es que hoy sabemos que los niños aún teniendo  la misma edad cronológica no aprenden de la misma manera, sino que cada cerebro tiene una forma única de procesar la información y de aprender. Sabemos que las formas, o los estilos de aprendizaje estándar, que fueron pensados desde la creencia de que todos los niños de una misma edad cronológica aprenderían de igual forma, pueden resultar muy dañinos para algunos. Hay niños que sufren mucho en las aulas, y lo hacen en silencio, porque consideran que sus  aptitudes no son normales porque no responden a los estándares que se consideran adecuados al curso en concreto , a la edad, al nivel curricular, etc. Y no considero eso lo peor, sino que mas peligroso me parece que detrás de ese alumno no haya un profesor cualificado capaz de descubrir y potenciar el talento de ese alumno conduciéndole al fracaso escolar y al pozo de la inseguridad, el aislamiento y finalmente el abandono escolar.

Y lo más triste de todo, ¿cuánto recordamos de lo que aprendimos en la enseñanza básica? Pooooco. Seguimos basando el aprendizaje en la repetición. Y eso no motiva. Si no se disfruta del aprendizaje…no hay aprendizaje.

A medida que van creciendo los niños empezamos a educarles cada vez más de cintura para arriba, y luego nos enfocamos en sus cabezas… Reflexionemos


¡¡¡Corres como una niña!!!

¡No llores que pareces una niña!,  ¿cómo te va a gustar el rosa si es un color de niñas?, ¡nenaza!, ¡corres como una niña!…seguro que estas frases te resultan conocidas, y el problema es que estamos tan acostumbrados a escucharlas que ya las hemos interiorizado como si tal cosa.

Yo me pregunto, ¿por qué todo lo que tiene que ver con el ser niña se utiliza como algo despectivo, inferior o negativo?

El otro día fui con mi familia a una pizzería, y el camarero cuando trajo unos bolis infantiles que regalaban con los menús, sin pensarlo o preguntar, dio por hecho que mi hijo quería el de star wars y mi hija el de frozen, a lo que mi pequeña replicó que ella no quería el rosa y prefería el mismo que su hermano. O ¿por qué se ve raro que un niño juegue con un carricoche y un muñeco?, ¿no puede ser que tal vez haga lo mismo que papá cuando lo lleva a él y lo esté imitando?

Comparto este vídeo que encontré porque me hizo pensar mucho…yo también fui niña y nunca me consideré más débil que mis compañeros varones. Aprendamos a educar a nuestros hijos en la igualdad y el respeto; después de los últimos acontecimientos sociales que todos hemos visto en los telediarios creo que es más que necesario.

 


Madre de un héroe, no de una víctima

El otro día una madre cercana a mí, me dio una carta con la intención de poner voz a los que no pueden.  Aseguro que cada palabra que en ella aparece es tan real como dolorosa. Con su permiso la comparto.

Cuando tu hijo de 7 años se despierta llorando sin consuelo una fría noche de enero diciendo que no aguanta más que no quiere volver al Colegio, que su vida es un infierno que le hacen la vida imposible “mi vida es insoportable e injusta” … una nube negra recorre mi mente, mi voz enmudece intentando consolar tan desgarrador despertar, con sudores fríos una mirada llena de lágrimas me pide “no dejes que me hagan más daño, mamá”.

Lo que menos te esperas que pueda pasar en tu casa…  llegó sin más… mil preguntas me atormentan, pero lo que más me dolía es porque no fui capaz de ver que mi hijo no era feliz en su Colegio…

Mi hijo que actualmente tiene 8 años, ha sufrido Acoso escolar durante 1º y 2º de primaria (6 y 7 años respectivamente), tras todo el lastre que llevamos; no sólo hemos tenido que cambiar de Colegio, sino que también nos hemos mudado de ciudad, han sido unos meses muy duros e intensos, ya que él se atrevió a verbalizarlo el sábado 21 de enero de 2017.

Mi mundo se desmoronó.

Fue la noche más larga de mi vida, oír relatos de crueldad que han estado pasando durante meses ¿Por qué no me di cuenta?… he estado llevando a mi hijo a una sala de torturas donde otros alumnos, por el mero gusto de divertirse le hacían daño gratuitamente; y lo que es más grave, la comunidad educativa del centro hacia caso omiso de las situaciones.

Desde el primer momento que lo supimos estuvimos rodeados de muchas espaldas y pocas manos que tendiesen ayuda. El equipo directivo del Colegio ni siquiera nos llamó ni se reunió con nosotros. Desde el lunes 23 de enero de 2017 subía todos los días al Colegio mañana, mediodía y tarde sin apenas ser escuchada por su tutora, que lo único que consiguió en que se ganase más palizas y vejaciones, ya que quedó de chivato en el patio del Colegio. El 3 de marzo en una de las múltiples consultas al pediatra, descubrimos que tenía y aún tiene una mina de lápiz clavada en su muslo derecho por que los niños se dedicaron a jugar utilizándole a él como diana. El pediatra llamo al Colegio para pedir explicaciones… el niño tenía terrores nocturnos, (aún tenemos episodios) apenas dormía, no quería salir de casa por si se los encontraba, había dejado de comer por sus burlas…. El director del Centro afirmó no tener conocimiento de la situación (aún habiendo notas manuscritas y mails a la tutora), dijo que activaría Protocolo…. Hasta hoy no se nada más de él.

Como madre, oír de la boca de tu pequeño que tal y como le tratan en el Colegio no desea vivir, que prefiere suicidarse que volver a ese sitio; ver y oír la pasividad de los miembros de la Comunidad educativa hacía  lo sucedido, diciendo que eran “chiquilladas”, tener que acudir a urgencias porque a esos “chiquillos” se les ocurrió hacer una competición a ver quién hacia sangrar antes a mi hijo clavándole lápices por los muslos, salir ensangrentado del Colegio, que le tiren por la escalera y la tutora afirmar que en ese momento no estaba mirando por lo que ni vio ni escucho nada, aunque estaba a su lado…es indescriptible.

 Lo que tuvo que sufrir mi pequeño…., nosotros somos afortunados, hemos abandonado el infierno con gran sacrificio, mi marido, viene y va todos los fines de semana para estar con nosotros, yo estoy de excedencia en mi trabajo, con la total certeza que no volveré jamás; porque nuestro hijo es nuestra prioridad, lo que implica un sueldo menos, una casa más abierta… pero eso es lo de menos.

Ver como él se va recuperando y ganando confianza en sí mismo, eso es lo único que quiero.

Hemos retornado a nuestra ciudad de origen Oviedo. Va  tranquilo al nuevo Colegio, han dejado de ser tan frecuentes las migrañas, que empezó a tener cuando la situación se hizo insostenible.

Me gustaría que algún día, se hablase de ello, ya que hay mucho silencio al respecto y muchos niños estarán asustados y no sabrán como contarlo, no todos los moratones se los hacen jugando en el patio, no todos los niños bajan su rendimiento escolar…. Simplemente tienen miedo de contarlo.

Muchísimas gracias de antemano por leerme.

Un abrazo.

María Manso Rodríguez

Madre de un héroe, no de una víctima.

 

 


Agáchate para hablar con tus hijos

En un curso que hice no hace mucho sobre la importancia del lenguaje no verbal (la entonación que utilizamos al hablar, el volumen, los gestos que empleamos), uno de los ejercicios que tuvimos que realizar hizo que viviera en mis propias carnes la incomodidad que en muchos momentos sufrían y sufren mis hijos cuando cualquier adulto habla con ellos.

Por parejas teníamos que mantener una conversación, pero de una manera poco habitual. Mi compañera estaba de pie subida en una silla mientras yo permanecía sentada en el suelo. Teníamos que  mirarnos a los ojos al hablar y por supuesto no reírnos (he de reconocer que esto último nos costó un pelín).

Me sentí incomoda casi desde el principio. Me dolía el cuello y me cansaba estar todo el rato mirando para arriba, sólo me apetecía que aquella conversación finalizara. Me costaba estar atenta y necesitaba cambiar de postura. Al acabar el ejercicio pensé ¡¡¡mis hijos!!!, esto es lo que ellos viven constantemente, con lo cual no me extraña que se cansen al escuchar y que dejen de mirar a la persona que les habla. De verdad, si te parezco exagerada haz el experimento en casa. Dile a alguien que se suba a una silla, tú siéntate en el suelo e intentando mantener la mirada hablar por ejemplo de cómo han ido las navidades.

Normalmente ya me ponía a su altura al hablar, pero ahora lo hago mucho más. Cuando me agacho, mi hija me suele coger del cuello, se sienta en mis rodillas y aprovechando nos damos unos besines…todo esto me lo perdería si yo estuviera de pie. Con lo cual se genera una cercanía física que ayuda a que la comunicación sea diferente, más cercana.

Además si estamos a la misma altura es más fácil para ellos prestarme atención ya que estoy en su campo visual. Así que si tienes hijos pequeños te animo a que te agaches, seguro que tus peques te lo agradecerán.


Hasta el próximo año majestades….os esperaremos con la misma ilusión….

Cuando tenemos niños, la Navidad cobra un significado especial, incluso los adultos disfrutamos como niños, viviendo a través de nuestros hijos la ilusión con la que viven la llegada de los Reyes Magos…escribir la carta, los nervios de la cabalgata, los preparativos para la llegada, (en cada casa unos u otros: agua para los camellos, un vasito de leche para que cojan fuerzas y la zapatilla debajo del árbol para que Sus Majestades dejen los regalos a cada miembro de la familia …),la cara de sorpresa al ver los regalos…Y nosotros capaces de todo, capaces de hacer largas colas o recorrer miles de tiendas y gastarnos un dineral en ese juguete que nuestro hijo desea….
Y es que los niños tienen limitado el tiempo para fantasear, para creer en personajes mágicos….después el pensamiento racional gana peso y la realidad se impone a la ficción, y los padres conscientes de ello, tratamos de estirar al máximo estos años, siendo conscientes de que tarde o temprano llegará la temida pregunta….¿mamá, papá …vosotros sois los reyes magos?.
Es posible que aún todos recordemos el día en el que alguien nos desveló este secreto, un secreto que va pasando de generación en generación con el objetivo único de crear y mantener la magia y la ilusión. Todos recordamos la gran decepción cuando nuestros padres reconocían que ellos eran los Reyes Magos…..
Unos niños preguntan antes, otros más tarde, los más precoces dejan de creer a los 7 años, una vez que pasa la fase de pensamiento mágico…los más tardíos pueden llegar a creer hasta los 11 u 12 años. Factores como el grado de madurez, la influencia del grupo de iguales, el cuidado de los padres al esconder los regalos…hace que sea antes o después.
Y, ¿qué hacer cuando nos preguntan?…
No es aconsejable desvelar a los niños este secreto mientras se encuentran en una etapa evolutiva temprana y no pueden entender todo lo que rodea a «este misterio». Más allá de los regalos, los Reyes Magos representan una tradición cultural o religiosa llena de emociones, magia e ilusiones.
Si los niños son más maduros, podemos la oportunidad para charlar un rato con él. Es aconsejable que antes de precipitaros a responder intentéis averiguar qué es lo que ya sabe preguntándole “¿tú qué crees?”, y tanto si os dice que sí o que no, seguid con un: “¿Y por qué?”. Puede que vuestro hijo aún no esté preparado para descubrir la realidad por lo que estaríais cometiendo un error si, apelando a la honestidad, les contarais toda la verdad, pero por el contrario, si él ya tiene una edad suficiente y en su clase todos sus compañeros no paran de repetirle lo mismo quizás necesite que sus padres se lo confirmen.
La respuesta de los niños al conocer el secreto puede ser muy diferente, algunos reaccionan con enfado, otros con tristeza, indignación, desilusión, y otros se emocionan sabiendo que ahora ellos pueden participar en el juego preparando los regalos para sus hermanos pequeños e incluso alguno demuestra una gran sorpresa al descubrir que sus padres han sido capaces de darles tantos regalos durante tantos años.
No debemos temer el momento, si vuestros hijos acuden a vosotros es porque sienten confianza.
Para atenuar el impacto, desde Cips Psicologos os recomendamos una historia para contar a los niños en ese momento en el que descubren la realidad de los Reyes Magos…

Los Reyes Magos existen


Todos los niños son especiales

Hoy me gustará compartir con vosotros un cortometraje de poco más de 5 minutos, basado en el cuento de Isabelle Carrier. Es un emotivo relato en el que la autora plasma el  día a día de un niño con necesidades educativas especiales….sus dificultades, sus cualidades y los obstáculos que tiene que afrontar ….y la importancia del apoyo, el cariño y la dedicación que necesitan estos niños para llevar una vida autónoma y feliz.

Me gustaría rendir un homenaje a todos aquellos maestros y maestras de educación especial, que dedican su día a día a enseñar a tantos niños y niñas que una discapacidad no debería impedirnos vivir y que se esfuerzan por enseñarles a convivir con sus limitaciones y a exprimir al máximo sus capacidades.

https://www.google.es/url?sa=t&source=web&rct=j&url=https://www.youtube.com/watch%3Fv%3DxQ_rbKMOzag&ved=0ahUKEwirzebx2v_XAhVD6xQKHbNYDGwQyCkIHjAA&usg=AOvVaw0GY5WMcjU4bwsvEcBVRQvX

 


El poder de las palabras

Seguro que al igual que yo has escuchado alguna vez “cuando yo era pequeño mis padres no me decían las cosas con tanto cuidado y mira que bien salí”,  “a quién no le han dado alguna vez un bofetón y no pasa nada”, o “a mí nunca me daban a elegir, directamente me ordenaban, y aquí estoy”. A todas esas personas les quiero dar mi más sincera enhorabuena porque hay mucha gente a la que han educado con el “no puedes”, “eres tonto”, “con lo fácil que es no entiendo como no lo haces bien”, “si haces esto no te van a querer”, que ahora siendo adultos tienen muchos problemas de autoestima, seguridad, confianza y dificultad para tomar decisiones.

Algo que utilizamos todos los días y que tiene un poder tremendo sobre la otra persona son las palabras. Una mamá me contaba como un profesor al entregarle un examen suspenso  a su hijo con TDH, le había dicho delante de toda la clase que él NUNCA iba a sacar un notable porque su capacidad se lo impedía. ¿Cómo se habrá sentido ese niño?

Otra madre me llamó angustiada porque la tutora de su hija le había dicho a ésta “ya me contaron que el año pasado tuviste problemas y creo que la culpa fue tuya”. ¿Qué habrá pensado de sí misma esa niña si el adulto en quien confía la etiqueta de esa manera?

Incluso tú, que estás leyendo esto, puede que no te resulte difícil recordar un momento en el que te hayan dicho algo tan doloroso como recibir un golpe .

Si no cuido mis palabras, puedo provocar un gran daño en la otra persona, por eso te animo a que veas este vídeo y descubras cual puede ser realmente su poder.

 


Mamá….¿de donde vienen los niños?

Pensando en que tema elegir para escribir esta semana en el blog, me vino a la mente una situación que viví junto a mi hija hace tan sólo un par de días. Os pongo en situación: estaba con mis 2 hijas en unos talleres de manualidades y materiales reciclados con la temática de haloween y entre pegamento, tijeras  y pintura de dedos….mi hija mayor me hace la siguiente pregunta/reflexión….”Mamá….a que dios es una persona”….así…a bocajarro….sin preparación…sin tiempo para pensar ni preparar mi discurso elaborado a cerca de lo humano y lo divino…y ya me dirás tú a mi que tienen que ver las brujas y las momias y la temática del momento con esa pregunta!!!! Pues nada, no sigas pensando. Pero es que así son los niños…espontáneos, ocurrentes….cualquier momento puede ser bueno para aclarar cualquier duda o inquietud. No me pidas que te cuente lo que le respondí….eso ya queda a merced de las creencias de cada uno…

Lo que si me hizo cuestionarme esta situación es, que mi hija ya tiene casi 6 años y cada vez se hace mas preguntas, algunas para ella sin respuesta, y yo como madre y referente seré en muchos momentos su enciclopedia o su google particular y debo estar preparada para ello. Y te reconozco que hasta ahora no estaba preparada. Así que empecé a darme cuenta que pronto llegarán más preguntas….muchas de ellas difíciles y comprometidas, como por ejemplo la tan temida pregunta para todos los papás y mamás…..”¿de donde vienen los niños?????….NOOOO, olvidate de Paris….de cigueñas…de preguntárselo a mamá….de ya lo sabrás cuando seas “mayor”….por ahi vamos mal….queramos o no debemos explicarles la realidad. Todo a su debido momento, claro está y cuando ellos nos lo demanden, pero una vez llegado el momento no hay mas remedio.

Por eso hoy quería recomendarte un recurso…uno entre tantos….que puede servir de apoyo a esa necesaria explicación. Se trata de unos videos de dibujos animados que en 6 episodios de escasos 3 minutos aborda la tan temida cuestión de una forma casual y divertida.

Por eso os animo a que antes de que vuestros hijos e hijas os sorprendan con sus preguntas, os vayais preparando las respuestas. Estos videos son recuros útiles que pueden facilitarnos la tarea. En próximos post os ofreceremos alguno más. Mucha suerte!!!!!

Pinchando en el siguiente enlace podréis ver la serie:

 

https://www.google.es/url?sa=t&source=web&rct=j&url=https://www.youtube.com/watch%3Fv%3DO3HoRokUm2w&ved=0ahUKEwj3gtG5iZbXAhVEcRQKHayuAS8Qo7QBCCIwAw&usg=AOvVaw3jt5hTv70-R223pva-3n4g


Mamá se ríen de mí…

El otro día, cuando fui a buscar a mis hijos al colegio, el mayor que tiene 6 años, me contó que a veces unos niños más mayores se reían de él. Hace varios meses que lleva un parche en el ojo derecho, ya que el izquierdo es vago. Le pregunté que le llamaban y me contó: “mamá no entiendo bien lo que me dicen, pero sé que no es bueno, no me gusta. ¿Qué hay de malo en llevar un parche mamá?”. Después de recoger algún pedacito de mi corazón del suelo que se me había caído tras ver el dolor, la tristeza, la incredulidad y la impotencia con la que mi hijo me contaba todo aquello y aplacar mi rabia, me centré en gestionar la situación.

 

¿Son cosas de niños? claro que sí, pero que lo sea, no es razón para que no se hable o se quite de delante con un simple “tú no les hagas caso” o “esos son tonterías”

Si yo comparto con una amiga que un compañero de trabajo me ha dicho algo que me ha molestado, espero que no se le ocurra decirme “no le hagas caso mujer, esos son cosas que pasan” porque probablemente será la última vez que le haga participe de mi vida ya que me sentiré infravalorada.

 

En ese momento mi hijo se siente mal, triste y eso nunca se puede pasar por alto. Necesita que alguien le explique algo que está sucediendo y que no entiende, y lo más importante necesita comprobar que yo como madre soy un refugio emocional para él, soy en quien puede apoyarse cuando se siente mal, soy quien va a estar ahí siempre, soy el faro que le va a guiar.

 

Puede que crea que hay algo en él que provoca que los demás se mofen, se burlen… “como llevo un parche, o como soy bajito, o demasiado alto, o tal vez tengo sobrepeso, o no se me da bien esta asignatura o no me gusta el fútbol, o soy tímido, o no soy suficientemente bueno en….entonces es normal que los demás se rían”. Como padres, es importante que desmontemos esas ideas a tiempo, si no, es fácil que las creencias de “hay algo malo en mí” nos acompañen toda nuestra vida de formas muy sutiles; “no me atrevo a hablar con esa chica porque sé que no le voy a gustar”, “para que me voy a esforzar en conseguir ese puesto si sé que se lo van a dar a otro” o “es mejor que no diga lo que pienso, son tonterías y además no me se expresar bien”, y suma y sigue.

 

Nadie tiene derecho a reírse de otra persona por considerar que en esta hay algo diferente. El problema está en el que se cree superior en ese momento, en el que se burla. Lo diferente casi siempre genera inseguridad, cierta incomodidad e incluso miedo. Y eso es lo que le hice ver a mi hijo: “cariño, cuando esos otros niños se rían de ti, tu piensa que ellos no lo saben, pero en ese momento sienten miedo.- ¿Por eso se hacen los chulitos mamá?- Exacto, y seguro que ellos también se han sentido diferentes alguna vez”.

 

Ser padres que se implican es una tarea muy complicada, y aun no sabiendo por dónde tirar, el amor, el acompañamiento y la escucha ya solucionaran gran parte del malestar.


Decálogo para padres separados

Uno de los mayores temores que tienen las parejas cuando se separan es como abordar el tema con sus hijos, sobretodo si son pequeños, son muchas las preguntas  que nos hacen en consulta, por eso hace tiempo decidí hacer un pequeño decálogo para facilitar la labor a unos padres angustiados y algo perdidos, como es lógico, ante una separación.

Espero que os sirva como guía para afrontar la situación.

Sinceridad. No dejes que tu hijo crea que “papá está de viaje por trabajo” o “todo va a ir bien“. Nuestros hijos son muy perspicaces. Saben si un padre está tratando de ocultar algo, aunque el propósito sea para protegerles. Los hijos necesitan respuestas sencillas que puedan entender fácilmente, sin tener que echar la culpa a nadie.

No es su culpa. Deja que tus hijos sepan que no es por su culpa. Todos los hijos piensan que pueden ser responsables de la ruptura de sus padres. Durante los dos primeros años los niños necesitarán que les recordemos, de forma cariñosa, que el divorcio es una decisión tomada por sus padres en la que ni ellos ni su comportamiento tienen nada que ver.

Escuchar. Los niños tienen muchas preguntas, sentimientos, suposiciones y preocupaciones sobre el divorcio. Muchos padres encuentran difícil algo tan simple como sentarse y escuchar en silencio lo que sus hijos dicen, sin interrumpirles con nuestras ideas preconcebidas. Necesitan sentirse tranquilos y relajados sabiéndose escuchados de forma atenta y paciente.

Sentimientos. Déjales saber que es bueno que expresen sus sentimientos, cualesquiera que sean. Muchos niños ocultan sus sentimientos de tristeza, ira o dolor porque tienen miedo de que eso moleste a sus padres. Necesitan saber que todos sus sentimientos son aceptables.

Volver. Tus hijos deben saber que es normal que quieran que sus padres vuelvan a estar juntos. Puedes explicar a tus hijos que, una vez divorciados, es improbable que los padres vuelvan a vivir juntos de nuevo, pero que su deseo de reconciliación es lo más normal del mundo. No deben sentirse avergonzados de sentir ese deseo, por otra parte, tan lógico.

Seguridad. Transmite a tus hijos toda la seguridad de que seas capaz. A muchos niños les preocupa que, a causa del divorcio de sus padres, tengan problemas de comida, ropa o incluso alojamiento.

Amigos. Habla con tus hijos acerca de amigos suyos con padres separados o divorciados. Esta es una buena manera de conocer los temores de tu hijo y sus ideas sobre los padres divorciados, y dan la oportunidad de aclarar conceptos erróneos y recordarles que muchos otros niños han pasado antes por lo que ellos están pasando.

En medio. No angustiatrates que tu hijo tome partido por uno de los dos. No hables mal de tu expareja delante de tus hijos y tampoco utilices a tu hijo de mensajero. Los niños deben ser capaces de querer a ambos padres. No permitas que tus hijos se enganchen a un solo progenitor.

Salir. Pasa tiempo con amigos. Tener una red de amigos que te apoyen evitará que tu hijo se convierta en tu confidente y en el responsable de tu bienestar emocional. Estar mucho tiempo a solas con ellos puede limitar tu capacidad para tolerar el día a día con tus hijos.

Leer. Lee con tu hijo un libro (adecuado a su edad) que trate sobre el divorcio. Esto te ayudará a hablar con él de temas importantes y le permitirá formular preguntas que, de otra manera, no se le habrían ocurrido o no se atrevería a hacer.