La felicidad de un niño

 

Hoy quiero compartir con vosotros una gran experiencia, mirar este vídeo:

 

Me gustaría  que todos los niños tuvieran la oportunidad de optar por un hospital como este, bastante tienen con tener que ir, en el que la diversión y la esperanza lo llenan todo. No es justo que los niños tengan que pasar miedo, largas esperas aburridos…todos sabemos que acudir a un hospital es difícil, tanto para los niños como los papas, no es un destino que elegimos, simplemente nos toca y hay que apechugar con el.

Como cualquier otra mama o papa, yo siento que si mi hijo está contento, pasándolo bien, disfrutando…yo voy a estar bien, claro que me surgen miedos, temores pero se borran rápido cuando le veo reír, y esto fue lo que pasó cuando  la semana pasada tuvimos cita en el Hospital Sant Joan de Deu.

Hay que vivir el momento y disfrutar de lo que se tiene y se hace en el aquí y ahora, no sabemos que nos deparará el futuro pero lo que sí es cierto es que lo que hayamos disfrutado siempre perdura.

 


¿Conciliación familiar? ay que me da la risa…

Este es  mi despacho, el lugar de trabajo en el que paso muchas horas.  Lo cierto es que me encanta. Tiene muchísima luz, es acogedor, cálido, espacioso y tranquilo, pero ¿sabes a quién no les gusta tanto? a mis hijos, ¿la razón? tienen que compartirme con él.

En estas últimas semanas he vivido dos hechos que han reforzado ese sentimiento de culpa que muchas madres trabajadoras arrastramos por el hecho de dejar a nuestros retoños con padres, abuelos, cuidadores, guarderías, etc. El primero de ellos fue con mi hija Lara de 4 años. Un día mientras me preparaba para ir a trabajar por la tarde, cuando ella se dio cuenta, empezó a perseguirme literalmente por toda la casa, era como mi sombra, se enganchó a mi pierna a la vez que con una vocecita susurrante que te parte el corazón me iba repitiendo “mamá no quiero que te vayas, voy a echarte de menos”. En esos momentos da igual lo que intentes hacer, abrazarla, besarla, decirle que llegarás en cuanto puedas…nada sirve, y automáticamente a esa voz que te traspasa el corazón se le añade el puchero que luego se convierte en lágrimas de tristeza. Y ala, allá me voy yo sintiendo que soy la peor madre del mundo y mi corazón se encoge al tiempo en que trago saliva para intentar no dejarme llevar por la tristeza que a mí también me ha contagiado.

Y sí, ya sé que luego se le pasa, que ella va a estar bien y que no hay que dramatizar… pero el atragantón y el comedero de cabeza me lo llevo yo, ¿por qué? por ir a trabajar, por hacer algo que me apasiona y con lo que me gano la vida, ¡¡¡que no me voy de fiesta!!! (que ojo, también podría eh).

El segundo episodio ocurrió ayer. Mi hijo Samuel de 7 años me dio un par de malas contestaciones sin venir a cuento, y como no le vi yo mucho sentido a aquello, le pregunté si estaba enfadado conmigo  o si tal vez yo había hecho algo que le hubiese molestado sin darme cuenta. Después de unos minutos me respondió “mamá, pasas menos tiempo con nosotros porque vas a trabajar y eso no es justo” (durante el curso no lo notan tanto pero ahora que están de vacaciones…), ay dios, me mató; y pensé, yo tengo suerte porque paso mucho tiempo con ellos, pero ¿cómo se sentirán esos niños que pasan poco tiempo con sus padres?, y ¿cómo se sentirán los padres por no poder pasar más tiempo con sus hijos?

Esta es la conciliación familiar, NO EXISTE. Por eso este blog va dedicado con todo mi amor, respeto y admiración hacia esas madres que trabajan también fuera de casa y tienen que hacer encaje de bolillos y un millón de malabares para que todo funcione. Me centro en las madres porque culturalmente es “normal” que el padre trabaje, no pasa nada, pero que lo haga la madre no siempre se entiende. Así que va por vosotras.


Hoy me voy a comer el mundo

Hay días en los que pese a tener una vida llena de obstáculos y dificultades, te sientes fuerte como un roble y con ganas de demostrarle al mundo que tú puedes con lo que te echen y más. Así es como me he sentido esta semana, llena de energía renovada.

Parece que fue ayer cunado nació mi hijo pequeño y ya ha cumplido 5 meses, en los que he pasado por todos los estados anímicos posibles: miedo, angustia, frustración, felicidad, alegría, tristeza,…y por fin comienzo a ser la de siempre.

He logrado una especie de equilibrio entre mis diferentes facetas: madre, trabajadora, amiga, amante, hija,…y que bien me siento, pensé que no volvería a sentirme así nunca más. Pero casi sin darme cuenta, seguramente por que lo tengo muy interiorizado, vuelvo a tener el control de mi vida.

Me gustaría compartir con vosotros mi gran secreto, y no es otra cosa que volver a confiar en mí, en mis capacidades, habilidades… saber que aunque las cosas se pongan feas cuento con una mochila llena de estas capacidades personales que son las que me ayudan a seguir adelante con una sonrisa y un paso firme para conseguir lo que me propongo.

Os animo a todos a que busquéis en vuestras mochilas esas habilidades y sigáis adelante con esas ganas de comeros  el mundo, os prometo que funciona.


Nuestra mejor arma: la empatía

 

La empatía es un arte, una capacidad excepcional programada genéticamente en nuestro cerebro con la que sintonizar con los sentimientos e intenciones de los demás. Sin embargo, y aquí llega el problema, no todos logran “encender” esta linterna que ilumina el proceso de construcción de las relaciones  sólidas y enriquecedoras.

Va siendo hora de que revisemos como esta nuestra empatía, por suerte esta capacidad se puede aprender y/o mejorar, os voy a dar algunas claves que seguro os ayudaran:

Utiliza la escucha activa. Pregunta y muestra interés. Resume lo que el otro dice.

Usa Ejercicios de sintonía. Sonríe si te sonríen, permanece serio si el otro lo está, sincroniza tu emoción con la del otro.

Ponte en sus zapatos. Imagina cómo será un día en la vida de otra persona. Sin juicios.

Se amable. Pregunta a los demás cómo están y qué les sucede.

Identifica la emoción. Por los gestos y luego verifica: “¿Te sientes triste?”».

Aprende a consolar. Basta decir “te comprendo”, ¡sin dar consejos!

Presta ayuda. Utiliza un día a la semana para apoyar a otra persona que lo necesita.


Las odiosas comparaciones

¿Quién no se ha comparado alguna vez?… “es más listo, más guapo, se le da mejor que a mí, seguro que a ella esto no le pasa, va siempre tan bien…” ¿y a qué me lleva esto? Seguramente a sentirme muy pequeñito.

Podría decir muchas cosas sobre las temidas y odiosas comparaciones, pero como una imagen vale más que mil palabras, os dejo con este vídeo que me gustó mucho. Espero que os haga pensar.


Lo diferente es bonito

El jueves fue el día Mundial de las personas con Síndrome de Down y una vez más nos han dado una lección de vida.

No son enfermos, ni bichos raros son personas como el resto, con sus virtudes y defectos pero con una sensibilidad especial, tenemos mucho que aprender de ellos, su vida cada día es una lucha para que les tratemos con la  normalidad que se merecen  y no como enfermos,  personas desvalidas o lástima, esto último les duele tanto…solo quieren NORMALIDAD.

Podría seguir hablando de como son las personas con Síndrome de Down, pero creo que es mucho mejor que veamos este vídeo en el que ellos mismos nos lo cuentan.

 


Las lágrimas de los héroes

Hace una semana que este país se levantaba con la triste noticia del hallazgo en un maletero del cuerpo sin vida de Gabriel y las circunstancias que habían rodeado su fallecimiento. No puedo escribir aquí lo que pensé y sentí en ese momento porque digamos que no es políticamente correcto….aunque no creo que muy diferente a lo que todos vosotros pudisteis experimentar.

Ha sido una dura historia…sin final feliz, en la que montones de personas han trabajado con un único fin. Y cada uno con su duelo… Vaya por delante mi más sentido pésame para toda esa familia valiente, ejemplo de dignidad y buen corazón y de amor…pero me gustaría rendir mi particular homenaje a los intervinientes. Han sido muchos…personas que siempre que alguien sufre o necesita ayuda están dispuestos a ayudar, personas que muchas veces se ven obligadas a correr hacia el mismo lugar del que otros huyen horrorizados, personas a las que el sufrimiento ajeno conmueve, impulsa y motiva a ayudar….personas que en su labor diaria de tratar de entender y aliviar el sufrimiento ajeno ponen en riesgo su salud mental.

Todos pudimos ver en los telediarios las declaraciones del comandante de la UCO, reflejo y evidencia del impacto emocional que el hallazgo del cadáver del pequeño supuso en todos ellos.  Y es que “quien no lloró en el hallazgo lo hizo después…somos humanos”,dijo….¿ a caso no hemos llorado tú y yo? Y es que cuando algo así ocurre hay muchas victimas….algunas públicamente reconocidas (como tiene que ser)…otras ocultas pero también victimas. Y ahí están los intervinientes en emergencias.

El lunes pasado tuve el gusto de poder compartir con ellos una parte de su larga e imposible jornada laboral. De vivir de primera mano su labor diaria de ayuda y entrega a los demás. Y puedo decir que sí, que el fenómeno es real …la suerte del principiante existe…y en plena emergencia me vi envuelta junto con todos ellos….trabajando en su máximo explendor de nuevo con un objetivo común ….salvar vidas. Y este cuento si tuvo un final feliz.

Agradecimientos:

– Gracias Marco y Alejandro, técnicos de emergencias por dejarme acompañaros y enseñarme vuestro trabajo diario. Por ese cariño que profesáis al doliente, por cuidarnos, por preocuparos por nuestro bienestar…Hago extensivo este agradecimiento a todo el personal de emergencias….policías, psicólogos,médicos, bomberos, militares…

– Gracias Patricia y Ángel, por darnos esa lección de entereza y humanidad. Gracias por enseñarnos que el amor puede más que el odio. Nos habéis  dado a todos una lección de cordura.

D.E.P pescaíto.


Cuelga tus problemas

Como cada nuevo año, desde hace ya mucho tiempo,  hago una lista de propósitos a conseguir durante los próximos 12 meses, hay uno que se repite cada año, es el ser capaz de aparcar los problemas durante un tiempo con la finalidad de verlos desde una perspectiva más positiva, que me ayude a afrontarlos con éxito.

No es fácil, se requiere de mucha constancia y paciencia para no darse por vencida cuando por mucho que lo intentas el problema sigue contigo y no eres capaz de centrarte en otra cosa, pero os lo aseguro si lo intentas da resultado.

Hace tiempo que por casualidad llegó a mi esta historia “El árbol de los problemas”, ya os hable de ella, nos cuenta de que  forma puedes  aparcar tus preocupaciones y centrarte en lo que de verdad es importante, Tu Familia.

EL árbol de los problemas

“El carpintero que había contratado para ayudarme a reparar una vieja granja, acababa de finalizar un duro primer día de trabajo. Su cortadora eléctrica se daño y lo hizo perder una hora de trabajo y ahora su antiguo camión se niega a arrancar.

Mientras lo llevaba a casa, se sentó en silencio. Una vez que llegamos, me invito a conocer a su familia. Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, tocando las puntas de las ramas con ambas manos. Cuando se abrió la puerta, ocurrió una sorprendente transformación. Su bronceada cara estaba plena de sonrisas; abrazo a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa.

Posteriormente me acompaño hasta el carro. Cuando pasamos cerca del árbol, sentí curiosidad y le pregunte acerca de lo que lo había visto hacer un rato antes. ‘Oh, ese es mi árbol de problemas’, contesto. Se que yo no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero una cosa es segura, los problemas no pertenecen a la casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos. Así que simplemente los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego a casa. Luego en la mañana los recojo otra vez.

Lo divertido es, dijo sonriendo, que cuando salgo en la mañana a recogerlos, no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior.”

Adriana Sivolella


¿Puedo mejorar mi autoestima?

Es fácil pensar que la autoestima es algo inamovible, algo que no se puede cambiar o modificar, nací así y es lo que hay.  Nada más lejos de la realidad. Cambiando pequeñas cosas puedo notar grandes cambios en cómo me siento y por consecuencia en mi vida.

Te animamos a que veas el tutorial de nuestra compañera Miriam Otero, quizá pueda darte alguna pista sobre qué pasos  seguir si tu autoestima no va como a ti te gustaría.


Todos los niños son especiales

Hoy me gustará compartir con vosotros un cortometraje de poco más de 5 minutos, basado en el cuento de Isabelle Carrier. Es un emotivo relato en el que la autora plasma el  día a día de un niño con necesidades educativas especiales….sus dificultades, sus cualidades y los obstáculos que tiene que afrontar ….y la importancia del apoyo, el cariño y la dedicación que necesitan estos niños para llevar una vida autónoma y feliz.

Me gustaría rendir un homenaje a todos aquellos maestros y maestras de educación especial, que dedican su día a día a enseñar a tantos niños y niñas que una discapacidad no debería impedirnos vivir y que se esfuerzan por enseñarles a convivir con sus limitaciones y a exprimir al máximo sus capacidades.

https://www.google.es/url?sa=t&source=web&rct=j&url=https://www.youtube.com/watch%3Fv%3DxQ_rbKMOzag&ved=0ahUKEwirzebx2v_XAhVD6xQKHbNYDGwQyCkIHjAA&usg=AOvVaw0GY5WMcjU4bwsvEcBVRQvX