La vida: el aprendizaje constante

Prácticamente desde que nacemos nuestros padres, abuelos, tíos etc., nos dan consejos, lecciones, el que más destaca de entre todos es uno: estudia. “Estudia, que sin estudios no vas a ninguna parte”, “a día de hoy hay que estudiar”, “a día de hoy si no estudias no eres nadie” y una serie de infinitos tópicos acerca de los estudios. Sin embargo, todos y cada uno de los consejos que nos dan están basados en su experiencia a lo largo de la vida.  Es cierto que los estudios son importantes, pero donde realmente aprendemos es en el día a día. El colegio, el instituto, la universidad digamos que es la parte teórica mientras que la vida es la parte práctica. En la vida no existen libros por los que guiarte y actuar sino que la vida es una permanente improvisación y, esta, es la base del aprendizaje. Todos los días, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, tomamos decisiones (desde qué ropa ponernos hasta otras muchas más complejas). Estas decisiones a veces son correctas, adecuadas a la situación pero otras muchas son erróneas y, casi siempre, logramos sacar una enseñanza de ellas. La vida nos enseña a respetar, y a ser respetados,  a sobreponernos frente a las adversidades, a amar, a perdonar, a no juzgar, a valorar todo cuanto nos rodea… Debemos tomarnos la vida con optimismo, sintetizando los problemas y errores, pensando que siempre podemos aprender de ellos. Al fin y al cabo, como decía la escritora estadounidense Louisa May Alcott: “No tengo miedo de las tormentas porque estoy aprendiendo a navegar mi barco”.


Búscate un amante…

Hoy quiero compartir con vosotros un relato de Jorge Bucay que utilizo mucho en consulta con mis pacientes que vienen con el estado de ánimo muy bajo y piensan que su vida va a ser un largo peregrinar por el mundo de las tinieblas, sin que aparezca algún motivo para disfrutar de la vida.

Muchas personas tienen un amante y muchas otras quisieran tenerlo.Y también están las que no lo tienen, porque no quieren y las que lo tenían y lo perdieron, o decidieron perderlo.

Misteriosamente son generalmente estos dos últimos grupos los que más van a los consultorios para decir que están tristes o que tienen distintos síntomas: insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los más diversos dolores.Cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada más que para subsistir y que no saben en qué ocupar su tiempo libre. En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas.Antes de contar esto ya han visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnostico seguro: Depresión y la obligada receta del antidepresivo de turno.

Yo después de escucharlas atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan… ES UN AMANTE. Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto.

Están los que piensan: ¡Cómo es posible que un profesional se despache alegremente con una sugerencia tan poco científica!. Hacen un decoroso silencio, miran el reloj esperando el final de la consulta y se retiran para siempre.También están los que escandalizados se despiden en ese mismo momento y muchas veces tampoco vuelven nunca más.

A los que deciden quedarse les doy la siguiente definición: Un Amante es: “Cualquier cosa que nos apasione”.Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y también aquello que a veces, no nos deja dormir. Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido.Un amante puede ser nuestra pareja, si nos animamos a encontrarlo allí.En otros casos es otro alguien que no es nuestra pareja.

También podemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby que nos monopoliza cada instante “suelto”.

En fin, es “alguien” o “algo” que nos perturba la conciencia al punto de dibujarnos una sonrisa al solo pensarlo apartándonos aunque sea un momento del triste destino de sobrevivir.

Sobrevivir es durar y en el fondo está gobernado por el miedo a vivir de verdad. Es dedicarse a espiar como viven los demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol, de la lluvia y de las emociones fuertes. Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana Por favor no te empeñes en sobrevivir, búscate un amante.

Sé vos mismo el amante de alguien o de algo. Sé un protagonista… de tu vida. La muerte llegará, al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie. Mientras tanto y sin dudar, búscate un amante. Lo trágico no es morir, Lo trágico, es no animarse a vivir. La psicología después de estudiar mucho descubrió algo trascendental. Para vivir feliz, activo, o satisfecho hay que tener un motivo. A ese motivo lo llamo hoy un amante.

Hay que ponerse de novio con la vida y hay que amarla con la pasión de los que auténticamente están enamorados.

Búscate pues HOY…  un amante.” Jorge Bucay

 


Sigamos intentándolo

De vez en cuando me gusta buscar cuentos, historias…que me hagan reflexionar, me ayuden a entender porque tenemos ciertos comportamientos que aún siendo incomprensibles seguimos repitiendo.

Por eso hoy  quiero compartir con vosotros este pequeño relato, a mí me ha ayudado a no rendirme y seguir luchando cada día por lo que quiero conseguir, espero que a vosotros también.

“Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacia despliegue de su tamaño, peso y fuerza descomunal… pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas clavada a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.

El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye? Cuando tenía 5 o 6 años yo todavía en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: -Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvide del misterio del elefante y la estaca… y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.

Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde muy, muy pequeño. Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró, sudó, tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado, y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía… Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.

Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no se escapa porque cree -pobre- que NO PUEDE. Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás… jamás… intentó poner a prueba su fuerza otra vez…”

Jorge Bucay – El elefante encadenado


Supongo que alguna vez te han preguntado si eres de los que ven el vaso medio lleno o medio vacío…es decir, si te consideras una persona optimista o pesimista. Y es que una de las verdades más profundas de la psicología humana es la que refleja el viejo proverbio de que nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”. Una misma situación percibida por dos personas diferentes puede adquirir una distinta dimensión.  Al final, la forma en que hemos aprendido a interpretar la realidad va a condicionar nuestro estado de ánimo y éste el enfoque que daremos a nuestra vida. Y no quiero decir con esto que el optimista viva en un estado de felicidad permanente, pero si que es capaz de percibir lo bueno de cada circunstancia y a partir de esa percepción es capaz de mejorar las posibilidades que cada situación plantea.

Y dicho esto, el optimista ¿nace o se hace? Aunque es cierto que hay personas que nacen con una capacidad increíble para pensar de forma positiva desde la infancia y sin prácticamente esfuerzo, también es cierto que otros muchos aprenden a hacerlo con posterioridad. Veamos algunos factores que pueden ayudarte a mejorar tu optimismo:

-Controla tu lado negativo. Aprende a debatir tus pensamientos negativos. Las tecnicas cognitivas te ayudarán a rebatir tus pensamientos irracionales y negativos y a buscar formas más ajustadas de interpretar la realidad. Se trata de aprender a interpretar los acontecimientos de forma más realista y objetiva, intentando encontrar evidencias que contradigan ese discurso pesimista.

-Realiza un entrenamiento en autoinstrucciones positivas. Cambia tu discurso, di ” lo haré, soy capaz” frente a “no puedo…”

-Cuida tu autoestima. Aumenta el autoelogio.  Puedes decirte lo bueno que conseguiste o el disfrute que tuviste. Recuerda tambien las impresiones positivas que otras personas tienen sobre ti.

-Adopta una actitud de superación,  propone metas y esfuérzate por conseguirlas.

-Emplea el sentido del humor. Sonríe con más frecuencia. Proponte realizar todos los dias el esfuerzo de sonreir.

-Trata de ver el lado bueno de lo malo. Aprende a no dramatizar, ni exagerar las consecuencias de los errores o fracasos.

-Vive el aquí y el ahora. Céntrate en la experiencia presente y saboreala conscientemente.

Al final con un poquito de motivacion y algo de esfuerzo, todos podemos aprender a moldear nuestra manera de pensar a fin de hacernos más resistentes a las circunstancias adversas que se cruzan en nuestro camino.


Y tú…¿de que te ries?

Estaba un borracho  apoyado en una esquina y pasa una mujer caminando, el borracho la observa y le dice:
– ¡Adiós fea!
La mujer enfadada se da media vuelta y le dice:
– ¡Borracho!
El borracho con una sonrisa le dice:
– Sí, pero a mí, mañana se me pasa.

Es posible que tras leer este famoso chiste una sonrisa se haya dibujado en tus labios o tal vez si eres de risa fácil hayas conseguido soltar una sonora carcajada. Si es asi quiero contarte algo:

¿Sabìas que al reir nuestro  cerebro produce  numerosas sustancias beneficiosas para nuestra  salud? Por ejemplo  las famosas y añoradas endorfinas asociadas a la sensación de felicidad. Cuanto  más nos reímos , más endorfinas genera nuestro sistema nervioso, y con ello más sensación de placer y bienestar sentimos. La dopamina y  la serotonina son sustancias que también segregamos al reír y  que combaten algunos trastornos del estado de ánimo como la depresión o la ansiedad. Otro hormona que segregamos cuando reímos es la catecolamina, que está implicada en el correcto funcionamiento de nuestro cerebro. Este neurotransmisor también tiene la capacidad para mejorar nuestra memoria, el rendimiento académico y la agilidad mental.

 

¿Sabías que la risa es un potente  relajante muscular? Por su capacidad para mover una gran cantidad de músculos de nuestro cuerpo también es un gran remedio  para el dolor y la tensión muscular.  La risa también tiene la capacidad de activar muchos músculos que, una vez hemos parado de reír, vuelven a relajarse. Esto aumenta un estado de distensión física y también psicológica.  Siendo por tanto un potente recurso anti estrés.

 

¿Sabías que la risa es un analgésico natural? Las personas que se ríen con más frecuencia tienen capacidad de aguantar hasta un 10% más los dolores en comparación con los que ríen poco. Además también de forma natural la risa ayuda a limpiar y mejorar la función de los pulmones. La risa aumenta la oxigenación y funciona como cualquier otro ejercicio de respiración tradicional.

 

¿Sabias que la risa fomenta nuestro optimismo, aumenta la autoestima y nos hace más sociables? La risa nos aporta un estado de ánimo positivo. Cuando estamos de buen humor, es habitual que generemos más pensamientos positivos. Nos ayuda a  tomarnos la vida con buen humor y con más distensión, cosa que puede acarrear una mejora en nuestra autoestima y cuando pasamos buenos momentos con amigos o compañeros y reímos  estamos compartiendo experiencias únicas y positivas, cosa que mejora nuestra socialización.Las risas en común pueden mejorar nuestras relaciones interpersonales.

Con todos estos beneficios está claro que la risa es una de las mejores terapias naturales que existen. Tratemos por tanto de olvidar de vez en cuando nuestros problemas y preocupaciones y riámonos a carcajadas.


Cuelga tus problemas

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El otro día buceando por Internet  encontré un cuento, muy cortito, que hoy quiero compartir con todos vosotros, es de esas historias que sin querer te hacen pensar, algo que a mí me gusta mucho, y replantearte el como afrontar el día a día con decisión, viendo el vaso medio lleno y no medio vacío, con una actitud positiva y seguro de uno mismo.

Os propongo un reto, que al menos una vez por semana, sigamos el ejemplo del carpintero del cuento y dejemos aparcados los problemas, aunque solo sea durante una horas, seguro que cuando volvamos a por ellos habrán cambiado, no sé si mucho o poco, y los resolveremos más fácilmente.

Esta historia es de Adriana Sivolella y la ha titulado El árbol de los problemas. 

“El carpintero que había contratado para ayudarme a reparar una vieja granja, acababa de finalizar un duro primer día de trabajo. Su cortadora eléctrica se daño y lo hizo perder una hora de trabajo y ahora su antiguo camión se niega a arrancar.

Mientras lo llevaba a casa, se sentó en silencio. Una vez que llegamos, me invito a conocer a su familia. Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, tocando las puntas de las ramas con ambas manos. Cuando se abrió la puerta, ocurrió una sorprendente transformación. Su bronceada cara estaba plena de sonrisas; abrazo a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa.

Posteriormente me acompaño hasta el carro. Cuando pasamos cerca del árbol, sentí curiosidad y le pregunte acerca de lo que lo había visto hacer un rato antes. ‘Oh, ese es mi árbol de problemas’, contesto. Se que yo no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero una cosa es segura, los problemas no pertenecen a la casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos. Así que simplemente los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego a casa. Luego en la mañana los recojo otra vez.

Lo divertido es, dijo sonriendo, que cuando salgo en la mañana a recogerlos, no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior.”


Os voy a contar mi secreto

Hay días que no sé muy bien porque pero no puedo levantarme de la cama, no me ha pasado nada…la noche anterior me acosté de buen humor y con un montón de cosas para hacer al día siguiente, pero suena el despertador y mi cuerpo no reacciona, por no hablar de mi mente: cerrada por vacaciones, estamos de mudanza, no puedo más…

Es en ese momento cuando tengo que sacar la artillería pesada, tengo que recurrir a algunas de mis musas y a sus frases, consejos, ideas…son mi apoyo y el espejo en el que me miro cuando me quedo sin fuerzas, que son más veces de las que me gustaría, pero os contaré mi secreto, muy pocas veces los que están a mi alrededor se dan cuenta de lo que me pasa, no quiero que me vean así, después de 38 años ya me conozco  muy bien y sé lo que tengo que hacer, o al menos eso creo.

La verdad que es sencillo, aunque no lo parezca, a mí al principio tampoco me lo parecía, lo primero de todo es hacerte con una lista de frases, citas o consejos de personas que te gusten y te hagan sentir bien, yo tengo algunas de gente muy cercana a mí y otras de personajes ilustres a los que me gustaría parecerme; después es importante que esas citas o consejos te sirvan de inspiración, te empujen hacia delante, te hagan más fuerte…y lo más importante te hagan sentir especial.

Algunas en las que yo me apoyo son:

“Qué es la verdad? Pregunta difícil, pero la he resuelto en lo que a mi concierne diciendo que es lo que te dice tu voz interior.” Mahatma Gandhi

– “La mayor gloria en la vida no consiste en no caer, sino en levantarnos cada vez que caemos.” Nelson Mandela

– “Si esperas las condiciones ideales, nunca se darán.” Nelson Mandela

“Pies, ¿para qué los quiero si tengo alas pa’ volar?” Frida Khalo

“Nunca llovió que no parase” Mama Elvira

“Cada uno somos de un color diferente, y no podremos cambiar de color, pero sí la tonalidad” Carmen Calvo

Cada una de estas frases me sirven de inspiración y me han enseñadon que lo más importante es tener una actitud positiva y abierta al cambio, ese es mi pequeño secrteto que quiero compartir con todos vosotros.


¿Cómo mejorar mi vida? Utiliza la actitud positiva

¿Alguna vez has tenido la sensación de que iba a ser un dia pésimo desde que te levantas de la cama y por alguna razón ese día se convierte en un auténtico desastre? ,¿Y la sensación contraria y que ese día todo está a tu favor y logras hacer lo que sea? Si te ha pasado alguna de ambas experiencias, entonces has experimentado la importancia que tiene  mantener una actitud positiva a la hora de afrontar el día que tenemos por delante. Así como veas el mundo, el mundo será.Es la actitud que tengas la que determinará que sea una cosa u otra.

Es mucho más sencillo superar una situación comprometida cuando piensas que vas a ser capaz de superarla que cuando decides desde un principio que no hay nada que puedas hacer para mejorar la situación, o en su defecto, para aceptar lo que suceda.

Lo bueno de la actitud, es que puede cambiarse una vez que descubres que hay más de una manera de afrontar las cosas. Es un proceso, largo o corto según cada persona, pero lo importante es que puede cambiarse, si uno lo desea.

 


¿Sabes ser optimista?

 

Seguro que la mayoría de vosotros contestará afirmativamente a esta pregunta, pero no tan rápido, comenzaremos  aclarando un par de conceptos básicos para responder a esta pregunta.

Si miramos la definición clásica de optimismo leeremos algo así como: “tener una fuerte expectativa de que en general las cosas irán bien a pesar de los contratiempos y de las frustraciones”. Hasta aquí todo aclarado, el problema aparece cuando el ser optimista viene acompañado de una sensación de “ensoñación”,  haciendo que desarrollemos expectativas exageradas e ilusorias que nos alejan de la realidad.

Existe un término denominado “optimismo positivo” que hace referencia a las personas que presentan un equilibrio entre los retos que les plantea la vida( laborales, deportivos, familiares, sociales…),  y los recursos de que disponen para enfrentarse a los mismos. Estas personas  se enfrentan a los desafíos que les plantea el día día de manera inteligente y equilibrada, consiguiendo así sus objetivos.

Ahora lo difícil es comenzar a ser optimista….pero que no cunda el pánico, desde Cips Psicólogos vamos a proporcionaros algunas claves para desarrollar un estilo optimista positivo:

  • Es una filosofía de vida: “Creer que las cosas pueden mejorar”, si piensas así generaras confianza en ti mismo, y sin darte cuenta, desarrollaras comportamientos para mejorar las cosas.
  • El optimismo no es una cualidad, sino una posición para enfrentar la vida, una posición que puedes aprender, ensayar y por tanto mejorar.
  • Una actitud que eliges tu, no dejes que nadie elija por ti como te enfrentas a ese café, a esa discusión , a ese problema…tú y solo tú tienes el derecho de elegir con que actitud quieres levantarte, al fin y al cabo la vida la puedes jugar a ganar o a no perder, ¡Tu decides!