Siento un pinchazo en el corazón, ¿tendré ansiedad?

En muchos momentos es fácil asustarse cuando sentimos cualquier tipo de malestar físico. Una forma de combatirlo es sabiendo que en ocasiones el origen no es orgánico, sino psicológico.

En este tutorial nuestra compañera Carmen Calvo nos da algunas pistas.


¿Qué es la depresión postparto?

A pesar de las cada vez mayores medidas sanitarias de control y seguimiento del embarazo aún se pasa por alto un aspecto fundamental de la salud de la mujer en esta época de su vida: la salud mental. Hasta un 20% de las mujeres embarazadas tiene algún problema psíquico en el embarazo. La depresión postparto se convierte así en la gran olvidada.

Hablemos de la depresión postparto:

 


Madre de un héroe, no de una víctima

El otro día una madre cercana a mí, me dio una carta con la intención de poner voz a los que no pueden.  Aseguro que cada palabra que en ella aparece es tan real como dolorosa. Con su permiso la comparto.

Cuando tu hijo de 7 años se despierta llorando sin consuelo una fría noche de enero diciendo que no aguanta más que no quiere volver al Colegio, que su vida es un infierno que le hacen la vida imposible “mi vida es insoportable e injusta” … una nube negra recorre mi mente, mi voz enmudece intentando consolar tan desgarrador despertar, con sudores fríos una mirada llena de lágrimas me pide “no dejes que me hagan más daño, mamá”.

Lo que menos te esperas que pueda pasar en tu casa…  llegó sin más… mil preguntas me atormentan, pero lo que más me dolía es porque no fui capaz de ver que mi hijo no era feliz en su Colegio…

Mi hijo que actualmente tiene 8 años, ha sufrido Acoso escolar durante 1º y 2º de primaria (6 y 7 años respectivamente), tras todo el lastre que llevamos; no sólo hemos tenido que cambiar de Colegio, sino que también nos hemos mudado de ciudad, han sido unos meses muy duros e intensos, ya que él se atrevió a verbalizarlo el sábado 21 de enero de 2017.

Mi mundo se desmoronó.

Fue la noche más larga de mi vida, oír relatos de crueldad que han estado pasando durante meses ¿Por qué no me di cuenta?… he estado llevando a mi hijo a una sala de torturas donde otros alumnos, por el mero gusto de divertirse le hacían daño gratuitamente; y lo que es más grave, la comunidad educativa del centro hacia caso omiso de las situaciones.

Desde el primer momento que lo supimos estuvimos rodeados de muchas espaldas y pocas manos que tendiesen ayuda. El equipo directivo del Colegio ni siquiera nos llamó ni se reunió con nosotros. Desde el lunes 23 de enero de 2017 subía todos los días al Colegio mañana, mediodía y tarde sin apenas ser escuchada por su tutora, que lo único que consiguió en que se ganase más palizas y vejaciones, ya que quedó de chivato en el patio del Colegio. El 3 de marzo en una de las múltiples consultas al pediatra, descubrimos que tenía y aún tiene una mina de lápiz clavada en su muslo derecho por que los niños se dedicaron a jugar utilizándole a él como diana. El pediatra llamo al Colegio para pedir explicaciones… el niño tenía terrores nocturnos, (aún tenemos episodios) apenas dormía, no quería salir de casa por si se los encontraba, había dejado de comer por sus burlas…. El director del Centro afirmó no tener conocimiento de la situación (aún habiendo notas manuscritas y mails a la tutora), dijo que activaría Protocolo…. Hasta hoy no se nada más de él.

Como madre, oír de la boca de tu pequeño que tal y como le tratan en el Colegio no desea vivir, que prefiere suicidarse que volver a ese sitio; ver y oír la pasividad de los miembros de la Comunidad educativa hacía  lo sucedido, diciendo que eran “chiquilladas”, tener que acudir a urgencias porque a esos “chiquillos” se les ocurrió hacer una competición a ver quién hacia sangrar antes a mi hijo clavándole lápices por los muslos, salir ensangrentado del Colegio, que le tiren por la escalera y la tutora afirmar que en ese momento no estaba mirando por lo que ni vio ni escucho nada, aunque estaba a su lado…es indescriptible.

 Lo que tuvo que sufrir mi pequeño…., nosotros somos afortunados, hemos abandonado el infierno con gran sacrificio, mi marido, viene y va todos los fines de semana para estar con nosotros, yo estoy de excedencia en mi trabajo, con la total certeza que no volveré jamás; porque nuestro hijo es nuestra prioridad, lo que implica un sueldo menos, una casa más abierta… pero eso es lo de menos.

Ver como él se va recuperando y ganando confianza en sí mismo, eso es lo único que quiero.

Hemos retornado a nuestra ciudad de origen Oviedo. Va  tranquilo al nuevo Colegio, han dejado de ser tan frecuentes las migrañas, que empezó a tener cuando la situación se hizo insostenible.

Me gustaría que algún día, se hablase de ello, ya que hay mucho silencio al respecto y muchos niños estarán asustados y no sabrán como contarlo, no todos los moratones se los hacen jugando en el patio, no todos los niños bajan su rendimiento escolar…. Simplemente tienen miedo de contarlo.

Muchísimas gracias de antemano por leerme.

Un abrazo.

María Manso Rodríguez

Madre de un héroe, no de una víctima.

 

 


¿Puedo mejorar mi autoestima?

Es fácil pensar que la autoestima es algo inamovible, algo que no se puede cambiar o modificar, nací así y es lo que hay.  Nada más lejos de la realidad. Cambiando pequeñas cosas puedo notar grandes cambios en cómo me siento y por consecuencia en mi vida.

Te animamos a que veas el tutorial de nuestra compañera Miriam Otero, quizá pueda darte alguna pista sobre qué pasos  seguir si tu autoestima no va como a ti te gustaría.


Un año más… vuelve la Navidad

Como cada año vuelve la navidad y con ella un sin fin de tradiciones pero sin duda para mi hay una muy especial y entrañable,  sentarnos alrededor de la tele, toda la familia, para ver Love Actually. Puede resultar extraño que nuestra mayor tradición sea ver una peli y no comer pavo, brindar con cava, tomar  turrón…por supuesto que todo eso también lo hacemos como la mayoría de españoles pero sentarnos todos alrededor de la tele os aseguro que tiene su encanto y también algo de incomodidad, cada vez somos más y más mayores y el salón os aseguro que aún no ha crecido.

Es una película especial, porque aunque transcurre y la vemos en navidad, siempre es apropiada, nos enseña a amar, algo fundamental en nuestras vidas, pero que en muchas ocasiones olvidamos.

En la cinta se plasman todos los amores posibles: pasional y loco, de inicio arrebatado en forma de flechazo,  amor fraterno, materno y hasta en su vertiente más incondicional: la amistad. También de su falta, del tormento que es vivir sin él y de la maravilla que es lograrlo.

Desde Cips Psicólogos queremos animaros a que  comencéis a mirar a vuestro alrededor buscando el amor, da igual del tipo que sea, y empeceís a disfrutarlo siendo parte activa.

Para empezar con esa búsqueda nosotros os dejamos un mensaje de amor, con el que empieza la película:

 “Cuando la situación mundial me deprime pienso en la entrada al aeropuerto de Heathrow. Dicen que vivimos en un mundo de odio y egoísmo pero yo no lo veo así. Yo creo que el amor nos rodea. Puede que no siempre sea algo digno de las noticias. Pero siempre está. Entre padres e hijos, madres e hijas, maridos y mujeres novios, novias, viejas amistades. Dudo que ninguna de las llamadas desde los aviones de las Torres Gemelas fuera de odio o de venganza. Fueron mensajes de amor. Si lo buscáis, os daréis cuenta de que el amor efectivamente nos rodea”.

Feliz Navidad


El mejor regalo para tus hijos

En estas fechas los reyes magos están a tope de trabajo. Toca pensar y fabricar todas esas cosas que nuestros peques escriben en sus cartas. En mi caso, a todo eso le añado los cumpleaños de mis hijos, uno ahora en diciembre y otro en enero y llega un momento en el que mi cabeza ya no da más…¿¿qué regalo les puedo hacer, algo con lo que jueguen realmente y les haga ilusión, y por supuesto no tengan ya??.  Seguro que en algún momento también tú te has preguntado algo parecido. Te diré lo que he descubierto,  el mejor regalo para mis hijos soy yo y el tiempo que paso con ellos.

Esos momentos en los que nos sentamos todos en el sofá a ver una peli y ellos aprovechan para ponerse encima de ti…su sonrisa en esos momentos no tiene precio. O esos ratos en los que jugamos en casa al escondite (siempre te escondes en los mismos sitios pero eso les encanta), o hacemos galletas que se suelen quemar aunque siempre dicen que están riquísimas, o poner la radio y bailar haciendo el tonto hasta que ellos se avergüenzan de ti.

Las excursiones al aire libre… ir a buscar castañas,  hacer muñecos de nieve o comer unos bocadillos poniendo una manta en la hierba. Nosotros hace un par de meses fuimos a limpiar una playa;  les gustó muchísimo ir a comprar los guantes y las bolsas de basura porque “vamos a ayudar a que los peces, las tortugas y los caballitos de mar no se mueran mamá”. Aparte de concienciarlos en lo importante que es tratar bien la naturaleza y tirar la basura donde corresponde,  pasamos un rato estupendo recogiendo todas esas cosas que la gente tira, plásticos, cuerdas, envases, palos de piruleta… y fue genial, ya no sólo por lo que hicimos, sino porque estábamos juntos, y en ese momento no había distracciones, ni trabajo, ni móviles, ni ponte las zapatillas, ni ya te he dicho mil veces que no hagas eso.

El primer lugar social en el que los niños se relacionan es la familia, y además de una base genética, mis hijos también heredarán la forma en que yo veo la vida, si creo que el mundo es un lugar seguro y confiable o todo lo contrario, y si  no paso tiempo con ellos, lo que a ellos les llegará es que “no soy suficientemente importante para mamá, para papá… ¿por qué no me eligen?, ¿no me quieren?”.

Dentro de un tiempo no muy lejano, ya no querrán pasar todo su tiempo contigo, así que lo que te recomiendo es que no malgastes ese tiempo, sin duda creo que es uno de los bienes más preciados.


Búscate un amante…

Hoy quiero compartir con vosotros un relato de Jorge Bucay que utilizo mucho en consulta con mis pacientes que vienen con el estado de ánimo muy bajo y piensan que su vida va a ser un largo peregrinar por el mundo de las tinieblas, sin que aparezca algún motivo para disfrutar de la vida.

Muchas personas tienen un amante y muchas otras quisieran tenerlo.Y también están las que no lo tienen, porque no quieren y las que lo tenían y lo perdieron, o decidieron perderlo.

Misteriosamente son generalmente estos dos últimos grupos los que más van a los consultorios para decir que están tristes o que tienen distintos síntomas: insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los más diversos dolores.Cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada más que para subsistir y que no saben en qué ocupar su tiempo libre. En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas.Antes de contar esto ya han visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnostico seguro: Depresión y la obligada receta del antidepresivo de turno.

Yo después de escucharlas atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan… ES UN AMANTE. Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto.

Están los que piensan: ¡Cómo es posible que un profesional se despache alegremente con una sugerencia tan poco científica!. Hacen un decoroso silencio, miran el reloj esperando el final de la consulta y se retiran para siempre.También están los que escandalizados se despiden en ese mismo momento y muchas veces tampoco vuelven nunca más.

A los que deciden quedarse les doy la siguiente definición: Un Amante es: “Cualquier cosa que nos apasione”.Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y también aquello que a veces, no nos deja dormir. Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido.Un amante puede ser nuestra pareja, si nos animamos a encontrarlo allí.En otros casos es otro alguien que no es nuestra pareja.

También podemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby que nos monopoliza cada instante “suelto”.

En fin, es “alguien” o “algo” que nos perturba la conciencia al punto de dibujarnos una sonrisa al solo pensarlo apartándonos aunque sea un momento del triste destino de sobrevivir.

Sobrevivir es durar y en el fondo está gobernado por el miedo a vivir de verdad. Es dedicarse a espiar como viven los demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol, de la lluvia y de las emociones fuertes. Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana Por favor no te empeñes en sobrevivir, búscate un amante.

Sé vos mismo el amante de alguien o de algo. Sé un protagonista… de tu vida. La muerte llegará, al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie. Mientras tanto y sin dudar, búscate un amante. Lo trágico no es morir, Lo trágico, es no animarse a vivir. La psicología después de estudiar mucho descubrió algo trascendental. Para vivir feliz, activo, o satisfecho hay que tener un motivo. A ese motivo lo llamo hoy un amante.

Hay que ponerse de novio con la vida y hay que amarla con la pasión de los que auténticamente están enamorados.

Búscate pues HOY…  un amante.” Jorge Bucay

 


¿Cómo trato a mis padres?

Existen numerosos artículos sobre qué hacer si mi hijo tiene una perreta, cómo puedo ayudarle a tener mas autoestima y qué pasa con la baja tolerancia a la frustración. Todo eso es muy importante y necesario pero hace que me cuestione y evalúe sólo desde mi posición de padre, y en ocasiones se me olvida que mucho antes del “¡papá!” o “¡mamá!” que escucho todos los días en boca de mis hijos, existía el “¡papá!” o “¡mamá!” que yo pronunciaba.

Me gustaría que dedicaras unos minutos a pensar en tu infancia… en el primer recuerdo que tengas de tu niñez…, quizá te veas a ti mismo subido en un triciclo y a tu madre corriendo detrás, o tal vez es tu padre quien te da la mano mientras te cuenta un cuento o sí, puede que esa etapa de tu vida sea algo que recuerdes con amargura. Sea cual sea tu historia, en este momento como adulto que eres, tú decides cómo es el trato que tienes con tus padres o abuelos.

Es difícil tener que repetir las cosas una y otra vez, porque ya le he explicado un millón de veces cómo se borran los mensajes en el móvil, qué hay que hacer para escribir con el whatssap o cómo se sintoniza la tele. No pensamos lo mismo en cuanto a política, estoy cansado de decirle que salga más y cuando se pone cabezón no hay quien trate con él/ella.

Pero cómo le digo todas esas cosas…en qué tono…cuáles son mis expresiones…

Este vídeo quizá te haga reflexionar


Daría mi brazo por dormir una noche entera…

Quien no ha pasado alguna vez una mala noche, una noche eterna en la que no puedes dormir y miras constantemente como van pasando las horas en el reloj y son ya las tres de la mañana y te levantas a las siete, ¡y no hay manera de que morfeo se apiade de ti!. Es desesperante… ¿cómo te levantas al día siguiente? Buff, echo unos zorros. Te duele la cabeza, todo te molesta, te cuesta retener las cosas, estás agotado y que nadie se ponga en tu camino porque te lo llevas por delante.

Sé de lo que hablo porque desde hace 6 años (momento en el que nació mi hijo mayor), lo de dormir una noche entera se convirtió en un regalo de los dioses; cuando no es por la tos de uno es por el “quiero hacer pis” de la otra a horas intempestivas, “quiero agua”, “tengo una pesadilla” o lo mejor de todo, nadie se despierta y eso se me hace tan raro que la que no puede dormir soy yo.

Dejando el sueño-niños a un lado, diré que por desgracia cada vez hay más personas que presentan dificultades importantes para dormir, y ¿qué se puede hacer entonces?

Hay que saber que el sueño aparece cuando quiere y no puedo hacer nada voluntario e inmediato para conseguirlo, es más, muchas veces los esfuerzos para conciliar el sueño son uno de los principales motivos para no dormir ya que acabo estando en un estado de alerta tan grande que casi que estoy más preparado para hacer una yincana que para contar ovejas.

Aun así es cierto que hay ciertas pautas que pueden ayudarme a que no vea la cama como mi mayor enemigo.

Lo de la higiene del sueño, suele ser muy conocido: no hacer ejercicio intenso justo antes de dormir, no ir a la cama con hambre, sed, o ganas de ir al baño…no cenar mucho porque luego no voy a poder menearme, nada de café y ojito con el alcohol porque aunque me de sueño al principio hay bastante probabilidad de que me despierte a mitad de la noche.

Pero hay otra parte que se cuida menos, la cognitiva (lo que me ronda por la cabeza vaya).

Lo de consúltalo con la almohada, ni caso por favor. Acostúmbrate a hacer los planes del día por la mañana, así evitarás que puedan aparecer pensamientos angustiosos o excitantes y nada de que la cama sea un elemento para planificar.

No echar siestas durante el día y e intenta mantener horarios regulares para levantarte y acostarte.

Y sobre todo (sé que esto es difícil pero fundamental), si después de unos 15-20 mín de dar vueltas sigues despierto, levántate y fuera de la habitación dedicate a realizar alguna actividad tranquila hasta que empieces a sentirte adormecido porque si te quedas en la cama por pereza e intentando forzar el sueño conseguirás justo todo lo contrario. Se trata de asociar la habitación con el descanso y no con la agonía y el desánimo.

El no dormir bien es agotador por eso te animo a que si esto te pasa y no puedes conseguirlo tu solo busques la ayuda de un profesional.


¿Tengo poca autoestima?

No es sencillo cambiar nuestra autoestima, si lo fuera seguramente nadie sufriría por tenerla demasiado baja, ni existirían personas extremadamente tímidas o dependientes. Pero hemos de creer que tampoco hay nada imposible si ponemos realmente empeño en conseguirlo. Las personas tenemos suficientes capacidades como para cambiar y aprender a lo largo de nuestra vida.

Por eso desde Cips Psicólogos queremos darte algunas pautas para ayudarte a conseguirlo:

1.- El hecho de que te quieras más y mejor está en tus manos, no en la de los demás. Soy plenamente consciente de que las relaciones familiares influyen hasta límites insospechados en la visión que tengo de mí mismo, ya que a través del vínculo que se genera con los padres aprendemos si somos o no personas que merecemos la pena, y aunque es fácil arrastrar cosas del pasado,a estas alturas lo que puedo decirte es que ya eres adulto y la responsabilidad de querer cambiar y luchar es tuya.

2.- Lo de acéptate tal y como eres se que suena a frase hecha, pero es cierto. No se trata de que me encante todo de mí, para nada, pero tampoco he de odiarme ni juzgarme constantemente por ello. No soy perfecto, pero nadie (aunque parezca mentira) lo es (ojito con quien te comparas).En una ocasión leí una entrevista de Michelle Pfeiffer, una de las actrices que siempre me han parecido más guapas, y en ella revelaba que desde niña se había sentido acomplejada porque tenía un ojo más grande que otro.

3.-No des tanta importancia a cosas que no la tienen. La gente no está siempre pendiente de lo que haces o dices.

4.- Préstate más atención, dedícate tiempo a hacer aquello que te guste y te haga feliz.

5.- No temas a las responsabilidades o toma de decisiones pensando que no vas a saber, no vas a poder o no vas a hacerlo bien. Nadie está libre de meter la pata. Aprende de tus errores, de lo que no quieres que vuelva a pasar y ten el valor para volver a intentarlo.

6.- Si una relación personal no acaba de funcionar, no pienses que la culpa es sólo tuya, en una relación de dos, ambas partes son responsables de su comportamiento.

7.- Premiate por tus logros, aunque estos sean pequeños o poco importantes.

8.- Simplifica tu vida y dirígete hacia objetivos realmente valiosos para ti, dedicándote a ellos intensamente, sin miedo.