EL AMOR PERFECTO

15 febrero, 2016

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Cuenta la leyenda que san Valentín era un sacerdote que hacia el siglo III, ejercía en Roma, bajo el gobierno del emperador Claudio II. Éste decidió prohibir la celebración de los matrimonios jóvenes, porque en su opinión los solteros sin familia eran mejores soldados, ya que tenían menos ataduras.
El sacerdote consideró que el decreto era injusto y desafío al emperador, celebrando en secreto matrimonios para jóvenes enamorados. El emperador Claudio II dio orden de que encarcelasen a Valentín. Entonces el oficial Asterius, encargado de encarcelarlo, quiso ridiculizar y poner a prueba a Valentín. Le retó a que devolviese la vista a una hija suya, llamada Julia, ciega de nacimiento. Valentín aceptó y, en nombre del Señor, le devolvió la vista.
Este hecho convulsionó a Asterius y a su familia, quienes se convirtieron al cristianismo. De todas formas Valentín siguió preso y el débil emperador Claudio finalmente ordenó que lo martirizaran y ejecutaran el 14 de febrero del año 270. La joven Julia, agradecida al santo, plantó un almendro de flores rosadas junto a su tumba. De ahí que el almendro sea símbolo de amor y amistad duraderos.

Y han pasado los años y han pasado los siglos y todos los 14 de febrero seguimos celebrando san Valentín, el día de los enamorados.

Hasta hace poco tiempo el amor era algo que había estado reservado para los poetas y los literatos, pero desde hace unos años, los científicos también han comenzado a analizar el amor. La antropóloga Hellen Fisher, ha analizado el escáner cerebral de personas locamente enamoradas o deprimidas por la pérdida de un gran amor y han descubierto la importancia fundamental de los factores biológicos y hormonales de las sustancias químicas en el proceso de amar. El amor, por tanto, ha llegado a ser objeto de interés en las universidades donde se ha estudiado que ocurre en nuestro cerebro cuando nos enamoramos.

Se refiere a un conjunto de reacciones emocionales en donde hay descargas neuronales (eléctricas) y hormonales ( sustancias químicas como dopamina y norepinefrina y bajos niveles de serotonina). Todo ello se mezcla creando una revolución interna que convierte lo racional en irracional, la prudencia en torpeza y la serenidad en nerviosismo. Son reacciones que explican buena parte de los signos del enamoramiento.

Desde un punto de vista más psicológico el amor ha sido objeto de estudio de muchos investigadores. Sternberg dice que el amor está compuesto por tres ingredientes, que en perfecto equilibrio componen la forma pura del amor:

– Pasión: Es un estado de excitación física y mental. La atracción entre dos cuerpos y el deseo sexual son sus partes básicas.

– Intimidad: Se expresa como un sentimiento de unión , proximidad y afecto hacia la otra persona, así como la preocupación por incrementar su bienestar, por proporcionar y recibir apoyo sentimental y comunicar las opiniones y emociones personales, así como escuchar y atender al otro.

– Compromiso: Puede expresarse a corto plazo como la decisión explícita de querer compartir tiempo y espacio, o a largo plazo como el compromiso de cuidar y alimentar ese amor.

Nunca se da una combinación perfecta de las tres variables, el ciclo amoroso no es constante y hace que mientras el amor romántico comienza con altas dosis de pasión y una creciente intimidad, se vaya trasformando en amor compañero dónde baja la pasión, se mantienen la intimidad y aumenta el compromiso.
El paso del amor romántico al amor compañero es muchas veces interpretado erróneamente como el fin del amor. El tono emocional del amor compañero es más moderado que el el pasional, las pasiones extremas se trasforman en comunicación, afecto, ternura y satisfacción, las claves de una relación duradera.

Seguirán pasando otros tantos años y otros tantos siglos y nos seguiremos enamorando, seguiremos aspirando a alcanzar ese amor completo o perfecto y disfrutando de relaciones que terminen bien o no tan bien, dejarán una huella imborrable en nuestra memoria.