Es fácil manejar la ira, si sabes como.

7 julio, 2017

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Todos sabemos lo que es la ira y todos la hemos sentido alguna vez, tanto si se trata de un ligero enfado como de rabia incontrolable.

La ira es un estado emocional que varía en intensidad, yendo de la irritación leve a la furia intensa. Como otras emociones, está acompañada de cambios fisiológicos y biológicos. Cuando una persona se enfada, su ritmo cardíaco y presión arterial aumentan, al igual que los niveles de las hormonas adrenalina y noradrenalina
La ira es una emoción totalmente normal y generalmente sana. Pero cuando está fuera de control  se vuelve destructiva, puede conducir a diversos problemas, como problemas en el trabajo, en las relaciones personales, y en la calidad general de la vida de una persona. Y puede dar la sensación de que se está a la merced de una emoción imprevisible y poderosa.

Tal vez no puedes evitar o librarte de las cosas o personas que desencadenan tu ira ni tampoco puedes cambiarlas, pero sí puedes aprender a controlar tus propias reacciones. Por ello vamos a darte algunos consejos que te pueden ayudar:

  • Tómate un respiro: Aunque suene simplista, el contar hasta diez y salir del cuarto ayuda a restaurar la paz. Cálmate respirando profundamente y con pensamientos positivos sobre ti mismo.
  • Usa técnicas de relajación: Respira profunda y rítmicamente mientras relajas tus músculos, un grupo cada vez, y visualizando una escena placentera.
  • Repítete declaraciones que te calmen. Frases reiteradas positivas dichas a ti mismo como: “Mantén la calma,” “Estoy enfadado, pero lo puedo controlar,” o “no debo dejar que esto me moleste.”
  • Haz ejercicios aeróbicos: Sal a caminar o a andar en bicicleta, levanta pesas.
  • Usa el humor para aliviar la tensión: Piensa en una historia o chiste jocoso. Imagínate a ti o a la persona con la que estás discutiendo en una situación ridícula.
  • Mantén un diario de iras: Identifica los tipos de situaciones que provocan tu ira y registra tus reacciones.
  • Habla con los que te importan: El ser capaz de hablar sobre tus frustraciones puede ayudarte a desactivar tu ira. El decir, ‘estoy furioso; o ‘estoy tan enfadado que podría…’ te ayudará. No esperes que tu interlocutor resuelva tu problema, pero considérate con suerte de tener alguien que te permita desfogar.
  • Perdone a la otra persona: Reconoce que no es realista esperar que todos se comporten de la manera que tu deseas. Visualiza deshacerte de la ira e imagínate que en ti existen sentimientos de quietud y calma.