Miedo al miedo. Los ataques de pánico

16 julio, 2017

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Siento como un hormigueo por todo el cuerpo y me mareo. Siento como si estuviera circulando hielo a través de mis venas. Lo único que quiero es huir de mi cuerpo pero no puedo. Siento una respiración muy superficial y el corazón acelerado. Entro en pánico total” Sara

Los míos son  como si no pudiera ponerme de pie, no pudiera hablar. Todo lo que siento es una intensa cantidad de dolor por todas partes, como si algo estuviera aplastando un espacio muy pequeño. Cuando a veces son ataques muy fuertes no puedo respirar, empiezo a hiperventilar y vomito” Jose

” Es un sentimiento de estar atrapado y sofocado, como si estuvieras en un edificio en llamas y no tienes escapatoria. Es muy miedoso y alarmante” Elena

Todos estos testimonios reflejan los temidos y desagradables síntomas definen el ataque de pánico.

El ataque de pánico,  es un trastorno muy frecuente, entre un 2% y un 4% de la población lo padece y las mujeres presentan cifras más altas. Algunos estudios arrojan incluso tasas que alcanzan el 14%.

En el ataque de pánico concurren dos circunstancias:

  1. un estado de ansiedad que predispone a padecer molestias en la regulación del sistema nervioso (dificultad de relajarse, disparo automático de la sensación de alerta, cambios bruscos de ritmos).
  2. la percepción de este estado no como una molestia física menor, sino como algo terrible, enigmático y sumamente  desagradable.  Tenemos la sensación de perder el control voluntario y sentirnos débiles, desvalidos e impotentes.

Esta experiencia es vivida como extremadamente desagradable lo que lleva a la persona a estar demasiado pendiente, auto observándose, movido por el temor de que tal experiencia vuelva a repetirse, y así,  al percibir el más mínimo estado corporal que nos parezca extraño o simplemente pensar en ello, se produce un estado de ansiedad intenso que desencadena el ataque de pánico.

De acuerdo al manual DSM V ,son trece los síntomas que pueden estar presentes en un trastorno de pánico. Formalmente se requiere la concurrencia de un mínimo de cuatro síntomas en la presentación de las crisis para hacer un diagnóstico.Los síntomas más comunes de una crisis de pánico son: palpitaciones, sudoración, miedo a morir, a desmayarse, a perder el control o a volverse loco, dolor en el pecho, mareos, temblores, sensaciones de frío o calor, ahogos, náuseas, debilidad y sensación de irrealidad, entumecimiento de extremidades, sensación de hormigueo, sensación de atragantamiento.

La buena noticia es que los ataques de panico se pueden tratar. La recuperación puede ocurrir en cuestión de meses, aunque depende de las circunstancias individuales de la persona afectada. Desde nuestra experiencia vemos que los programas de tratamiento más exitosos incluyen la convinación de terapia conductual y terapia cognitiva.

La terapia conductual es una terapia encaminada a cambiar el modo en que la persona se comporta habitualmente ante los ataques de panico. Las tecnicas de relajación como la de control de la respiración son recursos útiles empleados en esta terapia. La exposicón gradual, es una tecnica altamente efectiva para el tratamiento de aquellas personas cuyas vidas estan dominadas por la evitación de situaciones. Como el propio nombre indica, los pacientes son gradualmente introducidos a la situacion temida y se les va enseñando a afrontarla con éxito. Las técnicas conductual es se combinan con la terapia cognitiva orientada a entrenar al paciente para analizar sus pensamientos y separar creencias catastróficas de las reales.

La terapia cognitiva se ocupa de la reestructuración de los pensamientos distorsionados en relación al problema. El terapeuta pretende desarrollar las habilidades del paciente para controlar su ansiedad y le enseña nuevos modos de expresar sus emociones.