Otra vez comparándome

26 octubre, 2018

Our family is growing.

Hay muchas cosas que nos hacen daño, pero si de todas  tengo que elegir una yo creo que la peor es  la COMPARACIÓN, lo sabemos e incluso hay una frase hecha  “la comparación es odiosa”, pero aún así seguimos haciéndolo.

En muchas ocasiones somos conscientes de ella cuando es otro el que nos compara y en estos casos es fácil sobrevivir a ella incluso si utilizamos nuestra asertividad puede que ni nos afecte, pero en la mayoría de los casos el problema está en que no somos conscientes de que somos nosotros mismos quien nos comparamos con los demás.

Pensamos que esta es una buena manera de motivarnos y alentarnos a mejorar pero nada más lejos de la realidad, al compararnos con otros poco a poco vamos reduciendo nuestra confianza y autoestima, si es cierto que es un proceso largo, pero devastador.

Podemos comparar dos frutas, una fresa y un melón, según el gusto de cada uno puede gustarte más la fresa, pero por eso el melón no está rico?. Vemos que pese a que las dos son frutas tienen características muy dispares, pues lo mismo ocurre con las personas, no hay dos iguales, cada una posee una serie de cualidades. Algunas serán positivas y otras no, pero nada tendrá que ver con las que tenga cualquier otra persona.

Visto que no podemos compararnos con los demás, y que para mejorar nos ayuda tener un referente, nada mejor que empezar a compararnos con nosotros mismos, para lograr el crecimiento personal la clave está en comparar nuestros logros con las metas que nos proponemos.

Esta es una forma sana y positiva de ir creciendo y mejorando día a día, sin dañar nuestra autoestima generando sentimientos negativos como envidia, rencor, celos…