¿Quieres un hijo perfecto?

2 febrero, 2017

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El otro día, mientras esperaba a mi hija pequeña en la guardería, entró una mamá con otra peque a la que yo le calculé unos casi dos años. La niña llevaba su chupete, su mantita…y antes de que llegara la profe a buscarla la madre le dijo “hoy cuando hagas la ficha vamos a pintar dentro eh, nada de pintar fuera”. Al principio pensé que era una broma, pero no, la madre se lo volvió a repetir con énfasis. En ese momento yo pensé, con lo pequeña que es, anda que no le quedan años para exigirse en lo académico, no será mejor que disfrute lo que hace…por que con apenas dos años, bastante es ya que quiera pintar y lo haga en la hoja.

Y es que en ocasiones creo que los padre somos tremendos, les exigimos cosas a nuestros hijos independientemente de la edad no vaya a ser que me salga un quinqui, o peor un niño que sea diferente, que no le guste el fútbol por ejemplo; hay que enseñarles ya desde pequeños inglés, música, a nadar, todo eso bien prontito porque he oído que en los primeros años es cuando primero lo pillan todo, que la sociedad de hoy es muy competitiva y no sea que se quede atrás. Buff agotador y cuanto daño les podemos hacer si tenemos esta concepción.

Ante todo esto yo me pregunto ¿quiero un hijo perfecto o un hijo feliz?

Si yo como adulto soy consciente de que la perfección me queda bastante lejos, cómo es posible que le exija a mi hijo que nunca suspenda, me haga caso siempre, sepa que decir y tenga claro lo que está bien y mal. Igual, quizá, tal vez me esté excediendo un poco y me esté preocupando de forma excesiva de cómo criar a un niño ideal y esté dejando de ver a mi hijo, al que tengo en casa.

¿Paso tiempo con mis hijos (sin mirar el móvil eh), juego con ellos, hablo con ellos, les escucho? Eso es lo realmente importante (soy plenamente consciente del ritmo de vida que hoy llevamos, pero todo se trata de priorizar, porque el tiempo no va para atrás).

Luego me preocupo porque no es un niño seguro, le falta autoestima, es muy dependiente o tiene baja tolerancia a la frustración. Esas cosas no pasan sin más, es importante que yo vaya observando a mi hijo, ellos siempre nos envían señales de que algo no va bien, cuando son pequeños lloran, eso es fácil de ver, luego la cosa cambia y se puede convertir en cambios de humor, conductas que antes no tenía…cosas que yo como madre o padre veo fuera de lo habitual, nada exagerado tiene que ser (esto me vale para el niño pero con el adolescente pasa lo mismo). Pero claro de eso sólo me daré cuenta si paso tiempo con él, si no probablemente lo tacharé de desobediente, malo o que me está continuamente echando un pulso, cuando quizá ya no sabe cómo decirte que te necesita.