¿Seré una madre tóxica?

21 diciembre, 2018

Hugo y yo blog

Hay muchas cosas que me dan miedo en la relación con mis hijos, pero hay una que destaca sobremanera: ser o convertirme en una MADRE TÓXICA.

En diversas ocasiones creo que no voy a ser capaz de expresar mi amor y preocupación de la mejor manera y, al mismo tiempo, tengo miedo de adoptar un comportamiento demasiado protector o controlador, con el único objetivo de su bienestar.

Creo que esta línea es muy fácil de traspasar y que tiene unas consecuencias seguramente devastadoras.

Es por ello que quiero compartir con vosotros lo que me pasó hace unos días con mi hijo: fui a buscarlo a un cumpleaños, y, en dicho cumpleaños cada niño fabricaba un muñeco de peluche, el que quisiera, y después se lo llevaría a casa. Mi hijo, Hugo, eligió un osito de un rosa chillón que era para verlo, y yo, que no me muerdo la lengua así me maten, no tuve mejor idea que decirle que cómo había elegido ese peluche, que era más guapo un koala o un pingüino… como el de los otros niños. Llegamos a casa y lo acosté, se durmió abrazado al osito. A la mañana siguiente cuando se despertó, vino a mi cuarto y lo primero que me dijo fue: “mamá creo que no elegí bien, seguro que te hubiera gustado más el pingüino, lo siento”. En ese mismo momento quería morirme: ¡el pobre había estado dando vueltas a lo que yo le había dicho!; Mi hijo solo quería complacerme.

¿Cómo podemos tener tanta influencia en nuestros hijos?

Rápidamente intenté solucionarlo, explicándole que su peluche era perfecto, que era el que él había elegido y que tan solo por eso, estaba bien; que a mí me encantaba que tomase sus propias decisiones. Tras esta pequeña charla, lo ayudé a elegir un nombre, pero eso sí, con mucho cuidado de no influirle.

Después de esta situación me di cuenta de que ser una madre tóxica es mucho más fácil de lo que imaginamos. Es por ello, que quiero dejaros algunas señales que nos avisan de que quizás no vamos por el buen camino para ser una MADRE SANA, una madre que ayuda a sus hijos en su crecimiento personal en lugar de perjudicar su equilibrio emocional.

  • No reconocer que nuestros hijos son independientes, según nuestra edad, y que tienen derecho a tomar sus propias decisiones. Con esto solo ayudamos a que los niños desarrollen una gran inseguridad y sentimiento de impotencia.
  • Ignorar algunos de los logros de nuestros hijos, ya que, en ocasiones consideramos que es “lo normal”, es decir, lo que los demás también hacen.
  • No prestando atención al esfuerzo o minimizando los resultados alcanzados. Los niños necesitan que sus madres reafirmen sus cualidades, solo así podrán formarse un buen autoconcepto.
  • No darnos cuenta en ningún momento de lo que nuestros hijos quieren o necesitan. Estamos demasiado ocupadas en inculcarles que sigan nuestras metas, las que seguramente nosotras no conseguimos y ahora las proyectamos en ellos.

Seguramente hay muchas más señales que nos avisan de que vamos por el camino equivocado, mi consejo es invitarte a que te observes y descubras cuáles son las tuyas para que puedas evitarlas.

Stop a las madres tóxicas