¿Somos las mujeres inferiores?

4 marzo, 2017

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Esta semana escuché como un eurodiputado polaco decía que era normal que la mujer cobrase menos porque era inferior.

Al principio me indigné, luego pasé a la incredulidad, ya que a estas alturas de la película cuanto menos es chocante que alguien siga pensando de esa manera, y por último , lo que se me vino a la cabeza fue preguntarme si este señor tendría hijas.

No voy a debatir si somos o no inferiores, me parece tan absurdo e innecesario…pero si quiero subrayar algunos adjetivos que me vienen a la cabeza al pensar en la mujeres de mi vida.

La fortaleza de mis abuelas que vivieron en una España de Franco, una madre soltera y la otra sin saber leer ni escribir.

La lucha y entereza de mi suegra ya viuda al mando de cuatro hijos sin perder nunca la sonrisa.

El amor incondicional de mi madre, la mujer más optimista, práctica y enérgica que conozco. Sin duda el espejo en el que me miro.

La constancia de mi hermana, una mujer que como muchos jóvenes, a pesar de su extensa formación, ha tenido que buscar fuera de su país a alguien que le diera una oportunidad para poder ejercer de aquello para lo que se preparó durante años.

Todas esas mujeres que trabajan en casa, creo que no hay tarea más desagradecida que esa, no hay vacaciones, no hay horarios y por supuesto nunca hay reconocimiento.

Todas esas mujeres que trabajan fuera y dentro de casa sintiéndose culpables porque no tienen suficiente tiempo para estar con sus hijos, agotadas de organizarlo todo para que encaje y donde lo de tener tiempo para leer un libro se ha convertido en un bien de lujo que no pueden permitirse.

El sacrificio que supone un embarazo, es el cuerpo de la mujer el que cambia, es la mujer la que soporta nueve meses de “¿todo ira bien verdad?” y por supuesto es la mujer la que pasa por el dolor físico de dar a luz, porque no, la epidural no se pone desde el principio y no siempre ha existido.

El tener que aguantar un comentario sexual que te incomoda porque te levantaste con el guapo subido y se te ocurrió ponerte una falda por encima de la rodilla o un poco de escote.

No señor Janusz Korwin-Mikke, la inferioridad no la encuentro por ninguna parte.

Sólo sé que me siento orgullosa de ser mujer, de nuestra capacidad de entrega, sacrificio y esfuerzo.

Espero y deseo estar transmitiéndoles a mis hijos esos valores fundamentales para la vida, en ellos lo que yo veo son personas, no un niño o una niña, eso es simplemente algo que les tocó.

Y no puedo acabar sin hacer referencia a la mujer que sin duda me ha robado el corazón, mi hija, la que tiene capacidad para soñar que puede ser quien ella quiera, de momento ha empezado por ser “espidiman” en la fiesta de la guarde.

Gracias a todas.