Un año más… vuelve la Navidad

Como cada año vuelve la navidad y con ella un sin fin de tradiciones pero sin duda para mi hay una muy especial y entrañable,  sentarnos alrededor de la tele, toda la familia, para ver Love Actually. Puede resultar extraño que nuestra mayor tradición sea ver una peli y no comer pavo, brindar con cava, tomar  turrón…por supuesto que todo eso también lo hacemos como la mayoría de españoles pero sentarnos todos alrededor de la tele os aseguro que tiene su encanto y también algo de incomodidad, cada vez somos más y más mayores y el salón os aseguro que aún no ha crecido.

Es una película especial, porque aunque transcurre y la vemos en navidad, siempre es apropiada, nos enseña a amar, algo fundamental en nuestras vidas, pero que en muchas ocasiones olvidamos.

En la cinta se plasman todos los amores posibles: pasional y loco, de inicio arrebatado en forma de flechazo,  amor fraterno, materno y hasta en su vertiente más incondicional: la amistad. También de su falta, del tormento que es vivir sin él y de la maravilla que es lograrlo.

Desde Cips Psicólogos queremos animaros a que  comencéis a mirar a vuestro alrededor buscando el amor, da igual del tipo que sea, y empeceís a disfrutarlo siendo parte activa.

Para empezar con esa búsqueda nosotros os dejamos un mensaje de amor, con el que empieza la película:

 “Cuando la situación mundial me deprime pienso en la entrada al aeropuerto de Heathrow. Dicen que vivimos en un mundo de odio y egoísmo pero yo no lo veo así. Yo creo que el amor nos rodea. Puede que no siempre sea algo digno de las noticias. Pero siempre está. Entre padres e hijos, madres e hijas, maridos y mujeres novios, novias, viejas amistades. Dudo que ninguna de las llamadas desde los aviones de las Torres Gemelas fuera de odio o de venganza. Fueron mensajes de amor. Si lo buscáis, os daréis cuenta de que el amor efectivamente nos rodea”.

Feliz Navidad


¿Somos las mujeres inferiores?

Esta semana escuché como un eurodiputado polaco decía que era normal que la mujer cobrase menos porque era inferior.

Al principio me indigné, luego pasé a la incredulidad, ya que a estas alturas de la película cuanto menos es chocante que alguien siga pensando de esa manera, y por último , lo que se me vino a la cabeza fue preguntarme si este señor tendría hijas.

No voy a debatir si somos o no inferiores, me parece tan absurdo e innecesario…pero si quiero subrayar algunos adjetivos que me vienen a la cabeza al pensar en la mujeres de mi vida.

La fortaleza de mis abuelas que vivieron en una España de Franco, una madre soltera y la otra sin saber leer ni escribir.

La lucha y entereza de mi suegra ya viuda al mando de cuatro hijos sin perder nunca la sonrisa.

El amor incondicional de mi madre, la mujer más optimista, práctica y enérgica que conozco. Sin duda el espejo en el que me miro.

La constancia de mi hermana, una mujer que como muchos jóvenes, a pesar de su extensa formación, ha tenido que buscar fuera de su país a alguien que le diera una oportunidad para poder ejercer de aquello para lo que se preparó durante años.

Todas esas mujeres que trabajan en casa, creo que no hay tarea más desagradecida que esa, no hay vacaciones, no hay horarios y por supuesto nunca hay reconocimiento.

Todas esas mujeres que trabajan fuera y dentro de casa sintiéndose culpables porque no tienen suficiente tiempo para estar con sus hijos, agotadas de organizarlo todo para que encaje y donde lo de tener tiempo para leer un libro se ha convertido en un bien de lujo que no pueden permitirse.

El sacrificio que supone un embarazo, es el cuerpo de la mujer el que cambia, es la mujer la que soporta nueve meses de “¿todo ira bien verdad?” y por supuesto es la mujer la que pasa por el dolor físico de dar a luz, porque no, la epidural no se pone desde el principio y no siempre ha existido.

El tener que aguantar un comentario sexual que te incomoda porque te levantaste con el guapo subido y se te ocurrió ponerte una falda por encima de la rodilla o un poco de escote.

No señor Janusz Korwin-Mikke, la inferioridad no la encuentro por ninguna parte.

Sólo sé que me siento orgullosa de ser mujer, de nuestra capacidad de entrega, sacrificio y esfuerzo.

Espero y deseo estar transmitiéndoles a mis hijos esos valores fundamentales para la vida, en ellos lo que yo veo son personas, no un niño o una niña, eso es simplemente algo que les tocó.

Y no puedo acabar sin hacer referencia a la mujer que sin duda me ha robado el corazón, mi hija, la que tiene capacidad para soñar que puede ser quien ella quiera, de momento ha empezado por ser “espidiman” en la fiesta de la guarde.

Gracias a todas.


EL AMOR PERFECTO

Cuenta la leyenda que san Valentín era un sacerdote que hacia el siglo III, ejercía en Roma, bajo el gobierno del emperador Claudio II. Éste decidió prohibir la celebración de los matrimonios jóvenes, porque en su opinión los solteros sin familia eran mejores soldados, ya que tenían menos ataduras.
El sacerdote consideró que el decreto era injusto y desafío al emperador, celebrando en secreto matrimonios para jóvenes enamorados. El emperador Claudio II dio orden de que encarcelasen a Valentín. Entonces el oficial Asterius, encargado de encarcelarlo, quiso ridiculizar y poner a prueba a Valentín. Le retó a que devolviese la vista a una hija suya, llamada Julia, ciega de nacimiento. Valentín aceptó y, en nombre del Señor, le devolvió la vista.
Este hecho convulsionó a Asterius y a su familia, quienes se convirtieron al cristianismo. De todas formas Valentín siguió preso y el débil emperador Claudio finalmente ordenó que lo martirizaran y ejecutaran el 14 de febrero del año 270. La joven Julia, agradecida al santo, plantó un almendro de flores rosadas junto a su tumba. De ahí que el almendro sea símbolo de amor y amistad duraderos.

Y han pasado los años y han pasado los siglos y todos los 14 de febrero seguimos celebrando san Valentín, el día de los enamorados.

Hasta hace poco tiempo el amor era algo que había estado reservado para los poetas y los literatos, pero desde hace unos años, los científicos también han comenzado a analizar el amor. La antropóloga Hellen Fisher, ha analizado el escáner cerebral de personas locamente enamoradas o deprimidas por la pérdida de un gran amor y han descubierto la importancia fundamental de los factores biológicos y hormonales de las sustancias químicas en el proceso de amar. El amor, por tanto, ha llegado a ser objeto de interés en las universidades donde se ha estudiado que ocurre en nuestro cerebro cuando nos enamoramos.

Se refiere a un conjunto de reacciones emocionales en donde hay descargas neuronales (eléctricas) y hormonales ( sustancias químicas como dopamina y norepinefrina y bajos niveles de serotonina). Todo ello se mezcla creando una revolución interna que convierte lo racional en irracional, la prudencia en torpeza y la serenidad en nerviosismo. Son reacciones que explican buena parte de los signos del enamoramiento.

Desde un punto de vista más psicológico el amor ha sido objeto de estudio de muchos investigadores. Sternberg dice que el amor está compuesto por tres ingredientes, que en perfecto equilibrio componen la forma pura del amor:

– Pasión: Es un estado de excitación física y mental. La atracción entre dos cuerpos y el deseo sexual son sus partes básicas.

– Intimidad: Se expresa como un sentimiento de unión , proximidad y afecto hacia la otra persona, así como la preocupación por incrementar su bienestar, por proporcionar y recibir apoyo sentimental y comunicar las opiniones y emociones personales, así como escuchar y atender al otro.

– Compromiso: Puede expresarse a corto plazo como la decisión explícita de querer compartir tiempo y espacio, o a largo plazo como el compromiso de cuidar y alimentar ese amor.

Nunca se da una combinación perfecta de las tres variables, el ciclo amoroso no es constante y hace que mientras el amor romántico comienza con altas dosis de pasión y una creciente intimidad, se vaya trasformando en amor compañero dónde baja la pasión, se mantienen la intimidad y aumenta el compromiso.
El paso del amor romántico al amor compañero es muchas veces interpretado erróneamente como el fin del amor. El tono emocional del amor compañero es más moderado que el el pasional, las pasiones extremas se trasforman en comunicación, afecto, ternura y satisfacción, las claves de una relación duradera.

Seguirán pasando otros tantos años y otros tantos siglos y nos seguiremos enamorando, seguiremos aspirando a alcanzar ese amor completo o perfecto y disfrutando de relaciones que terminen bien o no tan bien, dejarán una huella imborrable en nuestra memoria.


La Navidad sinónimo de tradiciones

Llega la navidad y con ella un sin fin de tradiciones, de todo tipo y para todos los gustos, el árbol, el Belén, turrón y mazapanes, comidas y cenas interminables… pero sin duda para mi hay una mucho más especial y entrañable,  sentarnos alrededor de la tele, toda la familia, para ver Love Actually.

Es una película especial, porque aunque transcurre y la vemos en navidad, es apropiada para cualquier momento, nos enseña a amar, algo fundamental en nuestras vidas, pero que en muchas ocasiones olvidamos.

En la cinta se plasman todos los amores posibles: pasional y loco, pero también de su inicio arrebatado en forma de flechazo; amor fraterno, materno y hasta su vertiente más incondicional: la amistad. También de su falta, del tormento que es vivir sin él y de la maravilla que es lograrlo.

Desde Cips Psicólogos queremos animaros a que  comencéis a mirar a vuestro alrededor buscando el amor, da igual del tipo que sea, y empeceís a disfrutarlo siendo parte activa.

Para empezar con esa busqueda nosotros os dejamos un mensaje de amor, con el que empieza la película:

 “Cuando la situación mundial me deprime pienso en la entrada al aeropuerto de Heathrow. Dicen que vivimos en un mundo de odio y egoísmo pero yo no lo veo así. Yo creo que el amor nos rodea. Puede que no siempre sea algo digno de las noticias. Pero siempre está. Entre padres e hijos, madres e hijas, maridos y mujeres novios, novias, viejas amistades. Dudo que ninguna de las llamadas desde los aviones de las Torres Gemelas fuera de odio o de venganza. Fueron mensajes de amor. Si lo buscáis, os daréis cuenta de que el amor efectivamente nos rodea”.

Feliz Navidad