Es fácil manejar la ira, si sabes como.

Todos sabemos lo que es la ira y todos la hemos sentido alguna vez, tanto si se trata de un ligero enfado como de rabia incontrolable.

La ira es un estado emocional que varía en intensidad, yendo de la irritación leve a la furia intensa. Como otras emociones, está acompañada de cambios fisiológicos y biológicos. Cuando una persona se enfada, su ritmo cardíaco y presión arterial aumentan, al igual que los niveles de las hormonas adrenalina y noradrenalina
La ira es una emoción totalmente normal y generalmente sana. Pero cuando está fuera de control  se vuelve destructiva, puede conducir a diversos problemas, como problemas en el trabajo, en las relaciones personales, y en la calidad general de la vida de una persona. Y puede dar la sensación de que se está a la merced de una emoción imprevisible y poderosa.

Tal vez no puedes evitar o librarte de las cosas o personas que desencadenan tu ira ni tampoco puedes cambiarlas, pero sí puedes aprender a controlar tus propias reacciones. Por ello vamos a darte algunos consejos que te pueden ayudar:

  • Tómate un respiro: Aunque suene simplista, el contar hasta diez y salir del cuarto ayuda a restaurar la paz. Cálmate respirando profundamente y con pensamientos positivos sobre ti mismo.
  • Usa técnicas de relajación: Respira profunda y rítmicamente mientras relajas tus músculos, un grupo cada vez, y visualizando una escena placentera.
  • Repítete declaraciones que te calmen. Frases reiteradas positivas dichas a ti mismo como: “Mantén la calma,” “Estoy enfadado, pero lo puedo controlar,” o “no debo dejar que esto me moleste.”
  • Haz ejercicios aeróbicos: Sal a caminar o a andar en bicicleta, levanta pesas.
  • Usa el humor para aliviar la tensión: Piensa en una historia o chiste jocoso. Imagínate a ti o a la persona con la que estás discutiendo en una situación ridícula.
  • Mantén un diario de iras: Identifica los tipos de situaciones que provocan tu ira y registra tus reacciones.
  • Habla con los que te importan: El ser capaz de hablar sobre tus frustraciones puede ayudarte a desactivar tu ira. El decir, ‘estoy furioso; o ‘estoy tan enfadado que podría…’ te ayudará. No esperes que tu interlocutor resuelva tu problema, pero considérate con suerte de tener alguien que te permita desfogar.
  • Perdone a la otra persona: Reconoce que no es realista esperar que todos se comporten de la manera que tu deseas. Visualiza deshacerte de la ira e imagínate que en ti existen sentimientos de quietud y calma.

 

 


Hombres, mujeres y sexo

Ahora que no nos oye nadie te contaré un gran secreto, los hombres y las mujeres entendemos el sexo de forma distinta. ¿Sorprendido verdad?, seguro que no lo sabías… Bromas aparte, he de decir que suelen ser habituales las quejas que llegan a mis oídos en cuanto a la frecuencia de las relaciones sexuales se refiere. “Buff, ella no tiene ganas nunca, siempre está cansada, y cuando lo hacemos es por quitarme de en medio”.  “Si por él fuera lo haríamos todos los días…” Si éste no es tu caso, enhorabuena, disfrútalo; pero si lo es o se asemeja, sigue leyendo.

Las mujeres por norma, necesitamos que exista una intimidad emocional para que aparezca el deseo, es decir, si estoy enfadada ¡ni me toques!. Los hombres no; ellos tienen la capacidad de separar emociones y atracción, podemos acabar de discutir pero  eso no hace que no te quiera en mi cama.

En muchos casos, la falta de apetito sexual en la parte femenina de la pareja puede deberse a dos cosas. Una de ellas es que esté enfadada y ni siquiera lo sepa, molesta porque la pareja no la valora, porque la deja sola al frente de las tareas domesticas, porque el peso de los niños lo lleva ella, porque no se siente cuidada o respetada, porque no hay comunicación, porque le da la sensación de que siempre sale perdiendo o tal vez porque en el sexo no recibe la recompensa que espera.  Si eres mujer piensa en lo que acabo de escribir, y si eres hombre pregúntale a tu pareja si eso le está pasando.

La otra razón, es que las mujeres tendemos a tener un ideal para todo,  un ideal de cómo tendría que ser mi pareja (de ahí lo del príncipe azul), un ideal de cómo debería ser mi cuerpo,  un ideal de cómo tendría que ser como profesional, madre, amiga…agotador. De ahí vienen las exigencias constantes en todo, especialmente en la pareja. Quizá le estoy pidiendo a mi chico un imposible, que sepa lo que quiero, necesito y deseo con tan sólo mirarme…pues va a ser que no, no creo que él tenga ese poder por mucho tiempo que llevéis  juntos.

Llegaron a mis manos unas pequeñas líneas que paso a compartir, en las que en tono de humor se habla de esto mismo que estoy contando.

“En algún lugar existen unos grandes almacenes donde las mujeres pueden comprar el marido ideal. Nada más entrar, un cartel con instrucciones advierte que el establecimiento sólo puede visitarse una vez, que consta de cinco pisos y que las características del candidato mejoran a medida que se asciende, pero una vez abandonada una planta no se puede retroceder. Una mujer decide probar suerte. Sube al primer piso y lee: está mal; ti“Estos hombre trabajan y aman a los críos” “No está mal: tienen empleo y les gustan los críos. Pero seguro que puedo aspirar a algo mejor”, se dice y, esperanzada, se encamina a la escalera mecánica.

En el segundo piso el letrero explica: éstos son así, ¿c“Estos hombres trabajan, tienen salarios excelentes, aman a los niños y son muy apuestos.” “Vaya… Si estos son así ¿cómo serán los del tercero?”, se pregunta. Y nuevamente decide ir subiendo.

En esta ocasión, el cartel reza: “Estos hombres trabajan, tienen salarios excelentes, aman a los niños, son muy apuestos y ayudan en las tareas domésticas.” “¡Uau! Realmente tentador…pero mejor sigo, que esto todavía es mejorable”. Y eso hace

Ansiosamente busca el letrero del cuarto piso: “Estos hombres trabajan, tienen excelentes salarios, aman a los niños, son muy apuestos, ayudan con las tareas domésticas y son muy buenos amantes.” “¡Dios mío! Si éstos son la bomba, ¡no veas los que me estarán esperando en el quinto!” Y sin dudarlo, sube al último piso.

La planta está vacía, salvo por un anuncio luminoso en el que se lee:  “Eres la visitante nº 31.675.888 y este piso sólo existe para demostrar que es imposible satisfacer a las mujeres. Gracias por haber elegido nuestro negocio”

Si quieres que tus relaciones sexuales cambien habla con tu pareja, tal vez entre los dos lleguéis a averiguar lo que ocurre y si no pedir ayuda a un profesional, en Cips Psicologos podemos ayudaros.