¿Puedo mejorar mi autoestima?

Es fácil pensar que la autoestima es algo inamovible, algo que no se puede cambiar o modificar, nací así y es lo que hay.  Nada más lejos de la realidad. Cambiando pequeñas cosas puedo notar grandes cambios en cómo me siento y por consecuencia en mi vida.

Te animamos a que veas el tutorial de nuestra compañera Miriam Otero, quizá pueda darte alguna pista sobre qué pasos  seguir si tu autoestima no va como a ti te gustaría.


Necesito un descanso de mí misma

Qué fácil es levantarse cada mañana con la sensación de que hay un montón de cosas pendientes que faltan por hacer…cosas que parecen insignificantes pero que se acaban convirtiendo en pesadas exigencias que provocan que vivas tu día sumida en un estado de alerta constante.

Cuanta presión estamos acostumbradas a soportar…ser una buena amiga, ser la mejor madre, ser la esposa perfecta, hacer deporte y cuidar la alimentación para mantener un buen físico, no descuidar el trabajo y estar al día laboralmente hablando, los tacones…es como estar corriendo sin parar, sin agua y sin visualizar la meta por ningún lado.

Por eso, quiero compartir contigo este vídeo, para que igual que a mí, te haga reflexionar sobre lo que realmente es importante. Elige lo que quieres de verdad y también piensa qué quieres quitar de esa dichosa lista.

Ah y por cierto,  no te olvides de que necesitas y te mereces tener tus momentos de descanso mental.

https://www.youtube.com/watch?v=lZfHBomXM48

 

 

 


¿Quieres un hijo perfecto?

El otro día, mientras esperaba a mi hija pequeña en la guardería, entró una mamá con otra peque a la que yo le calculé unos casi dos años. La niña llevaba su chupete, su mantita…y antes de que llegara la profe a buscarla la madre le dijo “hoy cuando hagas la ficha vamos a pintar dentro eh, nada de pintar fuera”. Al principio pensé que era una broma, pero no, la madre se lo volvió a repetir con énfasis. En ese momento yo pensé, con lo pequeña que es, anda que no le quedan años para exigirse en lo académico, no será mejor que disfrute lo que hace…por que con apenas dos años, bastante es ya que quiera pintar y lo haga en la hoja.

Y es que en ocasiones creo que los padre somos tremendos, les exigimos cosas a nuestros hijos independientemente de la edad no vaya a ser que me salga un quinqui, o peor un niño que sea diferente, que no le guste el fútbol por ejemplo; hay que enseñarles ya desde pequeños inglés, música, a nadar, todo eso bien prontito porque he oído que en los primeros años es cuando primero lo pillan todo, que la sociedad de hoy es muy competitiva y no sea que se quede atrás. Buff agotador y cuanto daño les podemos hacer si tenemos esta concepción.

Ante todo esto yo me pregunto ¿quiero un hijo perfecto o un hijo feliz?

Si yo como adulto soy consciente de que la perfección me queda bastante lejos, cómo es posible que le exija a mi hijo que nunca suspenda, me haga caso siempre, sepa que decir y tenga claro lo que está bien y mal. Igual, quizá, tal vez me esté excediendo un poco y me esté preocupando de forma excesiva de cómo criar a un niño ideal y esté dejando de ver a mi hijo, al que tengo en casa.

¿Paso tiempo con mis hijos (sin mirar el móvil eh), juego con ellos, hablo con ellos, les escucho? Eso es lo realmente importante (soy plenamente consciente del ritmo de vida que hoy llevamos, pero todo se trata de priorizar, porque el tiempo no va para atrás).

Luego me preocupo porque no es un niño seguro, le falta autoestima, es muy dependiente o tiene baja tolerancia a la frustración. Esas cosas no pasan sin más, es importante que yo vaya observando a mi hijo, ellos siempre nos envían señales de que algo no va bien, cuando son pequeños lloran, eso es fácil de ver, luego la cosa cambia y se puede convertir en cambios de humor, conductas que antes no tenía…cosas que yo como madre o padre veo fuera de lo habitual, nada exagerado tiene que ser (esto me vale para el niño pero con el adolescente pasa lo mismo). Pero claro de eso sólo me daré cuenta si paso tiempo con él, si no probablemente lo tacharé de desobediente, malo o que me está continuamente echando un pulso, cuando quizá ya no sabe cómo decirte que te necesita.


La temida operación bikini

Estos días primaverales de solecito hace que se despierten las ganas de que llegue el verano, las vacaciones, el tomar algo en una terraza, el por fin quitarse las botas, los calcetines y guardar el abrigo y el paraguas. Sin embargo, el pensar en ir a la playa puede que provoque que se me pongan los pelos como escarpias, porque después de que mi cuerpo lleve meses y meses hibernando bajo capas de ropa cual cebolla, el hecho de que mi piel quede al descubierto hace que en mi mente aparezca ¡mamá, miedo!.

Y es que damos gracias de que exista la ropa, porque  además de abrigarnos cumple con un requisito especial, tapar todas esas cosillas de mi cuerpo que no me gustan nada. Con la preocupación de estar más o menos presentable para cuando llegue el destape, empiezo a preparar la temible operación bikini. Venga va, todavía me da tiempo, aun no he hecho el cambio de ropa de invierno-verano.

Todo este trasiego genera mucha ansiedad, me cambia el humor, me enfado con el mundo, y mi autoestima empieza a desinflarse. Me comparo con otras personas y me da la sensación de que están mejor que yo,  o persigo un canon de belleza que ni siquiera sé si me gusta, pero doy por hecho que es lo que tiene que ser.

Que me quiero cuidar para verme  mejor, me  parece estupendo, pero por favor  no te olvides de que en tu cuerpo ya hay cosas buenas, para empezar si tienes la suerte de que todo funciona, valóralo. La imagen es un envoltorio que irá cambiando. Piensa si quizá estás siendo injusta  contigo misma y haz una prueba, date un día de descanso, no te estudies al detalle, sólo sal a la calle sin centrarte en ti, en lo que no te gusta de ti. Si consigues sentirte liberada, está claro que tú eres tu propia carcelera, así que pisa un poco el freno. “Si yo pudiera darte una cosa en la vida, me gustaría darte la capacidad de verte a ti mismo a través de mis ojos. Sólo entonces te darás cuenta de lo especial que eres para mí”, Frida Kahlo.

La primera vez que vi este vídeo me hizo pensar muchísimo. Espero que te guste tanto como me gustó a mi.