El peligro de las redes sociales en los niños

Tan sólo hace unas pocas semanas hablábamos del bulliyng en nuestro blog. Esta semana he querído dedicar la entrada al tema del ciberacoso a niños y adolescentes.

Y es que para cualquier padre o madre que tenga niños pequeños, las nuevas tecnologías suponen una amenaza. Y ya no sólo me refiero a los adolescentes sino a niños más pequeños que fascinados por las posibilidades de la red navegan y entablan relaciones que en algunos casos acaban siendo motivo de denuncias ante la policia. Y es que según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la edad media en la que los crios empiezan a navegar por internet es por debajo de los 10 años…¡¡¡¡DE LOS 10 AÑOS!!!!. Si, y lo que es peor, según el Ministerio del Interior el 19% de los menos de 11 años tienen creado un perfil en una red social. Cifra que no sólo es alarmante sino que además es preocupante si tenemos en cuenta que la edad mínima permitida de acceso son los 14 años, por lo que todos esos menores crean sus perfiles ignorando que están cometiendo un delito.

Y la cosa se pone más fea si tenemos en cuenta que en año 2012 los estudios aseguraban que el 20% de los y las adolescentes eran víctimas de ciberacoso entre iguales, cifra que ya alcanza el 40% a principios del 2015. Como serán las estadísticas actuales con esa velocidad de crecimiento…

Si tenemos en cuenta la cada  vez mayor pericia tecnológica de los chavales y los amplios límites de su imaginaciòn las formas que puede adoptar el ciberacoso pueden ser de lo más variada:

-Colgar en Internet una imagen comprometida (real o efectuada mediante fotomontajes) datos delicados, cosas que pueden perjudicar o avergonzar a la víctima y darlo a conocer en su entorno de relaciones.

-Dar de alta, con foto incluida, a la víctima en un web donde se trata de votar a la persona más fea, a la menos inteligente… y cargarle de puntos o votos para que aparezca en los primeros lugares.

-Crear un perfil o espacio falso en nombre de la víctima, en redes sociales o foros, donde se escriban a modo de confesiones en primera persona determinados acontecimientos personales, demandas explícitas de contactos sexuales.

-Dejar comentarios ofensivos en foros o participar agresivamente en chats haciéndose pasar por la víctima de manera que las reacciones vayan posteriormente dirigidas a quien ha sufrido la usurpación de personalidad.

-Dando de alta la dirección de correo electrónico en determinados sitios para que luego sea víctima de spam, de contactos con desconocidos…

-Usurpar su clave de correo electrónico para, además de cambiarla de forma que su legítimo propietario no lo pueda consultar, leer los mensajes que a su buzón le llegan violando su intimidad.

-Hacer circular rumores en los cuales a la víctima se le suponga un comportamiento reprochable, ofensivo o desleal, de forma que sean otros quienes, sin poner en duda lo que leen, ejerzan sus propias formas de represalia o acoso.

-Enviar menajes amenazantes por e-mail o SMS, perseguir y acechar a la víctima en los lugares de Internet en los se relaciona de manera habitual provocándole una sensación de completo agobio.

Asusta, ¿ verdad?. A mi desde luego me invita a pensar formas de prevención para hacer frente a esta realidad creciente que afecta a nuestros niños y niñas que, precisamente por eso, por su corta edad, son más vulnerables a este tipo de situaciones. Hablemos con nuestros hijos sobre el acoso cibernético. Preparémosles para hacer frente a la intimidación cibernética. Seamos sensibles a los signos emocionales y de comportamiento que pueden estar relacionados con el acoso cibernético, como las muestras de tristeza tras usar su móvil u ordenador, los comportamientos extraños o la sintomatología somática. Si detectamos que nuestros hijos son víctimas de acoso hemos de tratar de responder de una manera efectiva, sin que se sienta castigado (por ejemplo retirándole el acceso a Internet o quitándole el móvil). Trata de que te cuente como se siente y deja que participe en la toma de decisiones sobre como afrontar la situación.

Y si, también es posible que tristemente decubras que tu adorable y admirado hijo o hija es el cibermatón…Tan importante es que los niños sepan como actuar en caso de ser víctimas de la intimidación, como saber que no pueden cometer acoso cibernético. Controla tus emociones y no reacciones agresivamente en el caso de que descubras que tu hijo hace ciberbullying sobre otros. Revisa con él toda la información que encuentres. Trata de fomentar la empatía y anímale a pedir disculpas a la victima y cesar en su acoso.

En definitiva, a pesar de todos los avances de la ciencia y de las tecnologías…el arma más poderosa de prevenviøn y protección para con nuestros hijos es algo que llevamos haciendo cienes y cienes de años….la comunicación directa.


Psicoterapia a través de la red

Hace sólo 14 años, cuando con mi recién estrenado título de licenciada en psicología debajo del brazo me disponía a comenzar mi trayectoria profesional, se me hacía difícil pensar en realizar psicoterapia de cualquier forma distinta al cara a cara con el paciente detrás de mi mesa. Pensaba que la relación terapéutica es fundamental en el tratamiento psicológico y las relaciones humanas se gestan mejor en la relación personal, por eso, no concebía otra forma de hacer terapia que de manera  presencial, en  donde  dos personas, paciente y terapeuta, interactúan en la mejor situación posible.

Pero de nuevo, los tiempos han cambiado. La presencia de internet en el escenario doméstico revolucionó la manera de iniciar, mantener y definir las relaciones entre las personas.   Internet apareció como un medio capaz de recortar las distancias, de iniciar amistades y generar situaciones que nos conducen a redefinir la naturaleza misma de nuestras relaciones y los límites de estas. Es en este marco en el que podemos considerar la utilización de nuevas tecnologías como herramientas al servicio de la psicoterapia. Sin embargo, de todo ello surgen preguntas, ¿Algo tan humano como la psicoterapia puede ser llevado a cabo a través de un ordenador sin convertirlo en algo artificial y desprovisto del sentimiento necesario para que terapeuta y paciente se comuniquen?

Sin duda encontramos ventajas, por ejemplo para el paciente, supone un ahorro de tiempo y  ese tiempo ahorrado supone una terapia que aleja lo menos posible al paciente de su entorno cotidiano. Una terapia más fácil de seguir favorecerá el cumplimiento.  Otra ventaja vendría relacionada con toda una gama de problemas relacionados con la ansiedad (agorafobia, trastorno de pánico, fobia social, etc.)  que pueden dificultar la búsqueda de ayuda por parte de quienes los padecen, condenándoles en ocasiones al aislamiento físico o social. Las nuevas tecnologías de la información y comunicación pueden suponer un medio a través del cual buscar ayuda para quienes encuentran dificultades al hacerlo siguiendo los cauces tradicionales.

Otra ventaja está relacionada con la estigmatización que todavía hoy supone para muchas personas visitar por primera vez a un profesional de la salud mental. Este tipo de comunicación, puede favorecer la disminución del prejuicio para ponerse en manos de un profesional, gracias a la ausencia de contacto en persona que posibilitan las nuevas tecnologías.

Sin duda, desde Cips Picólogos pensamos que internet abre una ventana de esperanza a muchas personas que por las razones que sean tienen dificultades para acceder a la forma de terapia más tradicional. Y desde aquí, queremos dar a conocer nuestros servicios de terapia on line. Puedes informarte por teléfono o en nuestra página web.


De la carta al whatsApp

 

Es curioso ver cómo ha cambiado el mundo en tan sólo un par de decenios. Ha cambiado en muchas cosas, pero sobre todo en la forma en que las personas nos relacionamos. Aún recuerdo mi adolescencia, cómo funcionaban las relaciones personales, los jóvenes nos comunicábamos cara a cara, organizábamos fiestas a las que nos invitábamos unos a otros , bien directamente o bien con una llamada al único teléfono que había en las casas. Después nos reuníamos y nos presentábamos a personas hasta ese momento desconocidas, ampliando así nuestro círculo de amistades. Las cosas han cambiado, verdad? Hoy día, a través de las redes sociales, es posible establecer contacto con personas, con las que en otro contexto no hubiéramos cruzado ni una palabra.

La tecnología avanza y va introduciéndose cada vez más en nuestra vida cotidiana. Internet, las redes sociales, los teléfonos móviles con whatsApp…nos hacen vivir en un mundo más conectado, lo que ha generado un importante cambio en nuestra forma de relacionarnos y comunicarnos. Para los que ya casi rondamos la cuarentena, es alucinante observar a nuestros hijos que casi de manera instintiva manejan con destreza el mundo tecnológico. El contacto con las nuevas tecnologías desde edades tempranas hace que las nuevas generaciones se manejen con soltura en este ámbito.

Hoy día a nadie le resulta extraño ni llamativo pasar por delante de una terraza, en la que te encuentras a un grupo de jóvenes sentados en torno a una mesa, donde sus ocupantes no se miran entre sí, sino que tienen sus retinas pegadas a la pantalla que sostienen entre sus manos. Para algunos la era de la nueva comunicación está creando una generación de dependientes tecnológicos, con una imperiosa necesidad de estar permanentemente conectados, principalmente a las redes sociales. Algunos por ello, alertan que las redes sociales y el desarrollo tecnológico están afectando a las relaciones humanas y a la salud mental de quienes lo utilizan en exceso. El propio Enrique Echeburúa, catedrático de psicología clínica dice que ” el cambio de la vida social por la vida virtual a través de las redes sociales como Facebook o Twitter, es uno de los mayores peligros que el uso abusivo de las nuevas tecnologías entraña para los jóvenes”.

Pero no todos son detractores, también hay quien piensa que las redes sociales son un fenómeno social que ha revolucionado la forma en que nos comunicamos e interactuamos ofreciendo muchas posibilidades en distintos ámbitos de nuestra vida. Por ejemplo, gracias a estas redes, millones de personas pueden hoy acceder a servicios y al establecimiento de lazos con otras personas con necesidades e intereses comunes que hasta hace bien poco hubiera sido impensable para ellos, o también que, el aislamiento geográfico o la distancia ya no es un impedimento para mantener un contacto próximo con familiares y amigos.

Al margen de opiniones personales, está claro que las oportunidades y los riesgos de las nuevas formas de comunicación están ahí, y que la sociedad tiene el reto de determinar qué controles y restricciones hay que aplicar a los jóvenes y a las redes sociales para su crecimiento y desarrollo saludables. Las redes sociales, como otras muchas cosas, no son ni buenas ni malas , sino que todo depende de cómo se utilicen.