Y vuelta a la rutina…

11 enero, 2017

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Después de estos días de vacaciones, comidas y cenas copiosas, viajes, regalos, familias, niños sin horarios, ya hemos quitado el árbol, el belén, los adornos navideños y todo vuelve a empezar.

Los inicios son siempre complicados, porque incluso aun sin haber tenido días de descanso más allá de los festivos, se respira aire de vacaciones; y son difíciles para todos, porque hasta mi hijo de 6 años me decía “jo mamá, es que no quiero ir al cole, quiero que siempre sea vacaciones”.

La palabra rutina, normalmente suele arrastrar una connotación negativa, da la sensación de que es sinónimo de “buff que rollo, otra vez lo mismo” y eso puede generar desánimo, falta de motivación e incluso desesperanza en algunos casos. Pero lo cierto es que todo depende de cómo interprete yo el volver a lo de siempre.

Probablemente muchos compartáis el deseo de mi hijo, pero seguramente si siempre viviéramos de vacaciones, éstas dejarían de ser momentos especiales y de descanso, y también se convertirían en “siempre es lo mismo”; es como cuando te compras algo de ropa, al principio estás encantado por la novedad pero una vez estrenado pierde la magia y vuelves a ponerte la ropa habitual.

Y cuantas veces ha pasado que en vacaciones acabas trabajando más que en tu periodo laboral, por que de repente te pones a hacer todos esos recados, obras o limpieza en casa que habitualmente te dan una pereza que te mueres. “Ahora que tengo tiempo voy a ordenar el trastero, limpiar la cocina a fondo, llamar a todas estas personas que hace tiempo que no veo y hacer deporte que con las fiestas…” ¿Dónde está el descanso? Igual se te paso ponerlo en la carta a los reyes, pero oye no pasa nada, propósito de año nuevo.

Volver a la rutina es importante porque saber lo que vamos a hacer nos da tranquilidad, no supone un esfuerzo extra, las cosas están ya mas o menos encajadas y eso nos ayuda a descansar mentalmente. Además la rutina es conductual no tiene que serlo también emocional, es decir, yo puedo saber lo que voy a hacer mañana “llevar a los niños al cole, trabajar, comer,etc” pero desconozco cómo voy a vivir lo que hago. No sé si iré a trabajar enfadado porque llueve y se me olvidó el paraguas, contenta porque recordé algo divertido o emocionado porque me llamaron y me dieron buenas noticias. Todo eso no está escrito en ningún sitio ni se puede controlar, ni anticipar ni muchísimo menos dar por echo, así que desde Cips Psicólogos te invitamos a que intentes cada día ser consciente no de lo que has hecho, si no de cómo lo has vivido.