Supongo que alguna vez te han preguntado si eres de los que ven el vaso medio lleno o medio vacío…es decir, si te consideras una persona optimista o pesimista. Y es que una de las verdades más profundas de la psicología humana es la que refleja el viejo proverbio de que nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”. Una misma situación percibida por dos personas diferentes puede adquirir una distinta dimensión.  Al final, la forma en que hemos aprendido a interpretar la realidad va a condicionar nuestro estado de ánimo y éste el enfoque que daremos a nuestra vida. Y no quiero decir con esto que el optimista viva en un estado de felicidad permanente, pero si que es capaz de percibir lo bueno de cada circunstancia y a partir de esa percepción es capaz de mejorar las posibilidades que cada situación plantea.

Y dicho esto, el optimista ¿nace o se hace? Aunque es cierto que hay personas que nacen con una capacidad increíble para pensar de forma positiva desde la infancia y sin prácticamente esfuerzo, también es cierto que otros muchos aprenden a hacerlo con posterioridad. Veamos algunos factores que pueden ayudarte a mejorar tu optimismo:

-Controla tu lado negativo. Aprende a debatir tus pensamientos negativos. Las tecnicas cognitivas te ayudarán a rebatir tus pensamientos irracionales y negativos y a buscar formas más ajustadas de interpretar la realidad. Se trata de aprender a interpretar los acontecimientos de forma más realista y objetiva, intentando encontrar evidencias que contradigan ese discurso pesimista.

-Realiza un entrenamiento en autoinstrucciones positivas. Cambia tu discurso, di ” lo haré, soy capaz” frente a “no puedo…”

-Cuida tu autoestima. Aumenta el autoelogio.  Puedes decirte lo bueno que conseguiste o el disfrute que tuviste. Recuerda tambien las impresiones positivas que otras personas tienen sobre ti.

-Adopta una actitud de superación,  propone metas y esfuérzate por conseguirlas.

-Emplea el sentido del humor. Sonríe con más frecuencia. Proponte realizar todos los dias el esfuerzo de sonreir.

-Trata de ver el lado bueno de lo malo. Aprende a no dramatizar, ni exagerar las consecuencias de los errores o fracasos.

-Vive el aquí y el ahora. Céntrate en la experiencia presente y saboreala conscientemente.

Al final con un poquito de motivacion y algo de esfuerzo, todos podemos aprender a moldear nuestra manera de pensar a fin de hacernos más resistentes a las circunstancias adversas que se cruzan en nuestro camino.