Ser solidario te ayuda

La definición de solidaridad dice que “es la toma de conciencia de las necesidades ajenas y el deseo de contribuir a su satisfacción”, pero, para mí, encierra muchos otros aspectos que en ocasiones pasamos por alto: ser solidario contribuye directamente a que tu autoestima mejore y a que te sientas mejor persona. Ayudar a los demás implica ayudarnos a nosotros mismos, al ser solidarios, es posible que descubramos algunas capacidades que tenemos y que desconocíamos, en definitiva, ser solidario es una buena forma de conocerte más a ti mismo

  • Las personas que dan reciben, y esto es una realidad. Probablemente la persona a la que ayudes no pueda devolverte el favor, pero si eres una persona generosa y, en algún momento, necesitas de los demás, el karma actuará en tu favor.
  • Ayudar a los demás nos convierte en seres más felices. El feedback positivo que recibimos por parte de la persona a la que tendemos nuestra mano, aumenta considerablemente nuestra autoestima y, además, el hecho de saber que estamos realizando una buena acción nos hace sentir muy bien.
  • Nuestra confianza en nosotros mismos aumenta porque nos sentimos útiles. Creemos que es la forma más gratificante de demostrar nuestra presencia en el mundo, dedicando una parte de nuestra vida a hacer la de los demás más fácil y mejor.
  • Y ¡mejora nuestra salud! Según diversos estudios estadounidenses, las personas solidarias son menos propensas a sufrir estrés o depresión, su presión sanguínea es menor e incluso son más longevos que las que son insensibles al sufrimiento ajeno… Curioso ¿verdad?

 


Otra vez comparándome

Hay muchas cosas que nos hacen daño, pero si de todas  tengo que elegir una yo creo que la peor es  la COMPARACIÓN, lo sabemos e incluso hay una frase hecha  “la comparación es odiosa”, pero aún así seguimos haciéndolo.

En muchas ocasiones somos conscientes de ella cuando es otro el que nos compara y en estos casos es fácil sobrevivir a ella incluso si utilizamos nuestra asertividad puede que ni nos afecte, pero en la mayoría de los casos el problema está en que no somos conscientes de que somos nosotros mismos quien nos comparamos con los demás.

Pensamos que esta es una buena manera de motivarnos y alentarnos a mejorar pero nada más lejos de la realidad, al compararnos con otros poco a poco vamos reduciendo nuestra confianza y autoestima, si es cierto que es un proceso largo, pero devastador.

Podemos comparar dos frutas, una fresa y un melón, según el gusto de cada uno puede gustarte más la fresa, pero por eso el melón no está rico?. Vemos que pese a que las dos son frutas tienen características muy dispares, pues lo mismo ocurre con las personas, no hay dos iguales, cada una posee una serie de cualidades. Algunas serán positivas y otras no, pero nada tendrá que ver con las que tenga cualquier otra persona.

Visto que no podemos compararnos con los demás, y que para mejorar nos ayuda tener un referente, nada mejor que empezar a compararnos con nosotros mismos, para lograr el crecimiento personal la clave está en comparar nuestros logros con las metas que nos proponemos.

Esta es una forma sana y positiva de ir creciendo y mejorando día a día, sin dañar nuestra autoestima generando sentimientos negativos como envidia, rencor, celos…