Los jóvenes en tiempos de pandemia

 

Hace un año que comenzaba esta terrible situación producida por el SARS-COV19, que derivaba en un confinamiento domiciliario de más de un mes y unas posteriores restricciones que aun hoy en día, siguen vigentes.  La fatiga pandémica es una realidad de la que la mayoría somos conscientes y sufridores en mayor o menor medida. Se ha hablado mucho de los colectivos afectados, de los niños, las personas mayores… Pero tenemos otro colectivo que se ha visto muy afectado ante esta situación: los jóvenes. La vida nos ha cambiado a todos, pero, sobre todo, a los jóvenes, cuya vida gira en torno a lo social: conciertos, fiestas, quedadas, rutas, cine…  Y todo se les ha truncado, incluso muchos de ellos no tienen ni clase presencial, por lo que su vida se basa en estar en clase online, estudiar y vuelta a empezar.  Una encuesta realizada a nivel mundial sobre la pandemia y sus efectos en los jóvenes revela que el impacto que esta ha tenido en ellos es sistemático, profundo y desproporcionado. Los jóvenes cuya educación o trabajo se había interrumpido o había cesado totalmente tenían casi dos veces más probabilidades de sufrir ansiedad o depresión que los que continuaron trabajando o aquellos cuya educación siguió su curso.

Nos encontramos ante un panorama en el que los jóvenes apenas pueden socializar, actividad esencial en esta etapa para el desarrollo de su personalidad y su autoconcepto.  No ver el fin de la pandemia, no saber cuándo van a recuperar su vida tal y como era antes, también contribuye a que los jóvenes sientan desánimos y estén alicaídos. Ante esto, debemos intentar empatizar con la situación que están viviendo, no debemos dejar que los medios gestionen nuestro estado de ánimo, debemos apoyarlos hablar con ellos y comprenderlos, haciéndoles ver que el final cada vez está más cerca.cambio de vida


¿Qué fue de los JASP (jóvenes aunque sobradamente preparados)?

Lo prometido es deuda, y haciendo caso a una de nuestras  fieles seguidoras en  facebook,  me voy a adentrar en el maravilloso y esperanzador mundo laboral que tenemos hoy en día.

Antes eran nuestros abuelos los que con una mano delante y otra detrás viajaban a Suiza con el ánimo de encontrar allí un futuro. Hoy son nuestros hijos, hermanos, amigos los que traspasan nuestras fronteras hacia cualquier parte del mundo buscando a alguien que se digne a darles una oportunidad.

En mi época se hablaba de los JASP, jóvenes aunque sobradamente preparados, de hecho incluyo el anuncio que causó furor por aquel entonces para los más nostálgicos. La gran mayoría de nuestra juventud está tremendamente preparada; antes, a los 30 estabas probablemente casado y con alguna criatura a tu cargo y ahora puede que  siguas en casa de tus padres estudiando un máster y poniéndote al día con el chino.

Idiomas, informática, cursos de postgrado…, hasta es difícil que en tu curriculum sólo haya dos páginas, se tiene tanta formación que ¡no coge!. Por no hablar de las entrevistas personales, si es que tienes suerte de tenerlas claro, “estás demasiado formado para este puesto”, “necesitamos a alguien con más experiencia” o “queremos que la persona tenga un inglés nativo, también hable holandés, no tenga problemas para viajar y ya puestos que haga malabares con una mano…”

El problema de que todo esto se relentice es la gran frustración que genera en  esas personas que con mucho esfuerzo, tiempo y dinero han dedicado años y años a su formación con el objetivo de encontrar un puesto en el que se valore toda esa preparación que poseen.

Las noches sin dormir, la angustia, la ansiedad , la baja autoestima debido a las comparaciones y a pensar que uno no es suficiente, es fácil que en algún momento aparezcan. Por eso es esencial rodearse de personas que te quieren, te apoyan y animan a seguir, las personas tóxicas cuanto más lejos mejor, y si éstas son familiares y lógicamente no nos podemos distanciar, busca el descanso en los amigos o la pareja.

Vive el presente en la mayoría de lo posible, tu vida no empezará cuando encuentres ese trabajo que tanto buscas, sólo hay un momento y es este, así que intenta disfrutar de esa película que te gusta, de ese rato con los amigos o de ese momento que estas sentado al sol.

Y lo más importante de todo, no permitas que nadie te haga sentir que no vales, no le des ese poder, la formación es algo que cualquiera puede adquirir con tiempo, pero hay habilidades que son innatas, asi que piensa en todas esas cosas buenas que tienes y que son solo tuyas y para las que seguramente no tienes ni  que esforzarte. Y no te olvides, no eres más ni menos por el trabajo o puesto que tienes, eso no te define como persona. Mucho, mucho ánimo y estate orgulloso de ti, te lo mereces.