El arte de reparar(se)

Existe una práctica milenaria en Japón, que nació  en el siglo XV. Cuenta la leyenda que  Shōgun Ashikaga Yoshimasa (gobernador de Japón entre 1449 y 1473), tenía predilección por un cuenco de cerámica que utilizaba especialmente para su ceremonia del té.  Un día, la vasija se quebró y dado su valor sentimental la envió a China  con la esperanza de que arreglasen la pieza. El cuenco volvió con unas grapas que unían las piezas, lo cual, lejos de satisfacer al Shōgun, hizo que mandara buscar otra solución más estética a los artesanos de la época. Finalmente, la solución que encontraron fue mezclar resina con oro en polvo para rellenar las grietas y huecos, arreglando la pieza al mismo tiempo que estas cicatrices doradas aportaban ese toque especial que hacía única a cada pieza. Mediante el encaje y la unión de los fragmentos con un barniz espolvoreado de oro, la cerámica recuperó su forma original, si bien las cicatrices doradas y visibles transformaron su esencia estética. En lugar de disimular las líneas de rotura, las piezas tratadas con este método exhiben las heridas de su pasado, con lo que adquieren una nueva vida. Se vuelven únicas y, por lo tanto, ganan en belleza

De ahí surgió una filosofía que va más allá de simplemente arreglar menaje roto y podemos trasladar su esencia a nuestra forma de vivir la vida: «Aceptar los defectos o imperfecciones. Respeta y restaura las cosas rotas»

 A lo largo del tiempo conocemos fracasos, desengaños y pérdidas. Con todo, aspiramos a esconder nuestra naturaleza frágil, esa que nos hace más humanos y auténticos, bajo la máscara de la infalibilidad y éxito. La lección que nos enseña esta milenaria técnica nipona es que la verdadera perfección, tanto estética como interior, puede surgir de la imperfección y las heridas. Algunos estudiosos han llamado a esta técnica «el arte de aceptar el daño», en el que no se debe avergonzar ni ocultar las heridas, sino realzarlas. Sólo cuando somos capaces de reconocer la belleza de nuestras imperfecciones, esa belleza se vuelve única e irrepetible.

 La filosofía kintsugi, nos anima a aceptar nuestras debilidades para hacernos mejores personas, dotadas de mayor sabiduría y sensibilidad. Entonces, el significado de roto pasa a alcanzar un valor trascendental. El kintsugi considera que sólo al identificar en tu historia personal, las heridas emocionales mediante un proceso de introspección, podrás sanarlas con dedicación y cuidado, para luego honrarlas e incluso celebrarlas. La lección del Kintsugi es convertir las heridas en aprendizajes, exhibiendo la belleza de lo que alguna vez estuvo roto. Ahí reside la fortaleza del ser humano.


Para un afrontamiento psicológico mas eficaz del covid-19

Ya han pasado unas semanas desde que empezó el confinamiento. Desde Cips Psicólogos queremos daros una serie de pautas para promover un afrontamiento psicológico más eficaz y adecuado en esta situación. Al igual que es importante cumplir todas las medidas de prevención para evitar la trasmisión del virus y proteger así nuestra salud física, creemos también que es importante velar por nuestra salud mental, y conseguir llegar al final del confinamiento con el mínimo coste emocional posible. Y todo esto depende de nosotros mismos.

Nos centraremos en 3 niveles:cognitivo, emocional y conductual.

A nivel cognitivo, es recomendable poner en orden toda la información que tenemos para ir aceptando poco a poco la situación de manera objetiva y gestionar nuestras emociones adecuadamente. Debemos prestar atención a nuestros pensamientos, tratar de identificar aquellos que nos generan malestar, reconocerlos y gestionarlos cuando sean intrusivos y distorsionados. Cuidado con los pensamientos que empiezan por «y si», porque todos ellos son irracionales, es decir, pensamientos sobre los que no tenemos ninguna certeza de que vayan a ocurrir. Hay que hacer una buena selección de los pensamientos que me van a servir para seguir adelante y los que no. Debemos también aprender a desechar algunos pensamientos. El objetivo es detectar los pensamientos intrusivos y racionalizarlos. Lo importante es vivir el momento presente, el aquí y el ahora. Centrarme en el hoy día. Cuestionar en todo momento la validez de nuestros pensamientos y tratar de buscar otros menos catastrofistas.

A nivel emocional, es importante identificar nuestras emociones y aceptarlas. Entender que son EMOCIONES NORMALES DE PERSONAS NORMALES EN UNA SITUACIÓN EXTRAORDINARIA. Tratar de no alimentarnos del miedo y la preocupación . Seleccionar la información que consumimos y compartimos, buscando siempre información oficial y necesaria. Para ayudar en  la gestión emocional también es recomendable compartir nuestras emociones con aquellas personas que nos puedan entender y calmar cuando nos sintamos más ansiosos. Pueden ser herramientas de utilidad para el alivio de los síntomas físicos, las técnicas de respiración relajada y relajación muscular.

A nivel conductual, es importante mantener las rutinas y los horarios.

1. Horarios de trabajo: Seguir trabajando, si es posible, desde casa y sino adoptar nuevas responsabilidades y tareas.

2. Horarios de descanso: Interrumpir lo menos posible el hábito de descanso y sueño que teníamos antes.

3. Horarios y hábitos de comidas: igual que el de sueño, interrumpirlo lo menos posible. Evitar comer de forma compulsiva y sin orden.

4. Horarios de higiene: Tratar de mantener una rutina lo más parecida posible a la que teníamos antes.

5. Horarios de ocio y tiempo libre: Incorporar en nuestra vida esas actividades que no teníamos tiempo a realizar.

En este punto también es muy importante mantenernos conectados. Es muy importante cuidar los vínculos. Somos seres sociales por naturaleza, necesitamos de los demás para identificarnos, construirnos y regularnos. Cuidar nuestras relaciones es de vital importancia siempre, pero en estos momentos de aislamiento va a ser más necesario.

En definitiva, es fundamental mantener el rumbo y no desorientarnos. Cuida tu salud mental.


¿Y un muerto puede tocar el violín?

Si hay algo que con el paso de los años y la experiencia he aprendido, es la capacidad de las personas para superar las adversidades, reinventarnos y salir adelante.

Y es que quien más o quien menos a lo largo de nuestra vida tendrá que enfrentarse a viviencias que supongan la realización de ajustes para poder adaptarse a las nuevas circunstancias.

Ayer tuve la suerte de acudir a unas jornadas organizadas por el GIPEC (Grupo para la intervención psicológica en emergenicas y catástrofes) del Colegio Oficial de Psicólogos del Principado de Asturias sobre «Pérdida y Duelo». Unas jornadas duras pero muy interesantes, en las que como profesional me fui con más conocimientos y la convicción de que hay muchas personas, más de las que pensamos, con una tremenda capacidad para sobreponerse al dolor emocional que causa una situación adversa y continuar con su vida, saliendo incluso fortalecido.

Me gustaría compartir con vosotros un video, emotivo y emocionante que habla de esta capacidad llamada resiliencia. Espero que os guste.

https://youtu.be/QQPWB6tvqD8

 


¿Y tú… eres resiliente?

En ocasiones la vida nos pone a prueba, nos hace enfrentarnos a situaciones que nos superan: enfermedades, pérdidas de seres queridos, problemas económicos…estas situaciones nos llevan al límite y hacen que nos planteemos si tenemos la capacidad y voluntad suficiente para hacerlas frente y seguir adelante. Es en este momento cuando hablamos de resiliencia.

La resiliencia, según la definición de la Real Academia Española de la lengua,»es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas«.

La resiliencia es algo que todos  podemos aprender y desarrollar a lo largo de la vida, por eso quiero compartir con todos vosotros un vídeo  que os dará alguna pista de como empezar a trabajar esta capacidad.