El verano ya llego…¿qué hago con los niños?

Se acerca  el verano y de nuevo muchos padres y madres nos volvemos a enfrentar al mismo problema de siempre: que hacer con nuestros hijos e hijas en vacaciones. Y se ha hablado y escrito mucho sobre la utopía de la conciliación y es aquí, en el periodo estival, donde más dificultades encontramos para poder mantener nuestra vida laboral y al mismo tiempo cuidar de nuestros hijos.

Se acaba el curso y los niños tienen por delante tres meses sin colegio. Tanto tiempo da para mucho, pero en muchos casos, también supone un gran esfuerzo para los padres, que tendrán que compatibilizar estos meses su horario laboral con la nueva situación de los más pequeños, además de algunas dudas: ¿qué actividad deberían hacer los niños durante el verano? ,¿debemos mantener las rutinas en casa, o les damos más libertad? ¿Podemos olvidarnos de los deberes?, ¿que hacer para que no se aburran?…

La oferta de actividades de verano dirigidas a los niños cada vez es más amplia: talleres, campamentos, estancias deportivas… cualquier actividad de verano dirigida a niños es una gran oportunidad para que los más pequeños hagan nuevos amigos y tengan nuevas experiencias. También existe la opción de los abuelos para aquellos que los tienen cerca, o para los que tienen la suerte de que sus abuelos pasen el verano en un apartamento en la playa, en el camping o simplemente en el pueblo (ayyyyy…que buenos recuerdos).

Desde Cips Psicólogos queremos proponeros algunos consejos a tener en cuenta para conciliar en verano:

  1. Trata de no sentirte culpable: Compatibilizar la vida laboral y familiar es todavía una utopía, no es culpa tuya. Tus hijos pueden disfrutar del verano a pesar de que tu trabajes, sobre todo si estás con ellos cuando llegas a casa.
  2. Organízate con antelación y establece prioridades.  Planifica  según tu horario durante esos meses y no te apures demasiado. Quizás necesitas de alguien que los lleve o recoja durante esos días, pide ayuda si la necesitas. Y si al salir del trabajo te sientes agotado tómate un tiempo para descansar antes de pasar a la acción que los niños te pedirán. Está bien que vean que no tienes superpoderes o una energía inagotable: tu no estás de vacaciones.
  3. Escucha los deseos de tus hijos para escoger una actividad u otra. Siempre es mejor que esté acorde con sus preferencias, de esta manera se implicará y disfrutará mucho más. Pero sé razonable, si la actividad que le gustaría hacer a tu hijo supone un gasto que no puedes asumir, habla con él y razona los motivos. No tienes que ceder a todos sus deseos.
  4. ¿Mantener las rutinas en casa o ser más flexibles en verano? La clave es el equilibrio, de manera que los niños puedan tener una rutina (aunque sea diferente a la que tienen mientras van a la escuela) como las horas de levantarse, comidas, ir a la cama, etc, junto con momentos que tengan más libertad y no estén programados. No podemos ignorar que las características del verano nos obligan a llevar cierto ritmo, distinto al que tenemos en invierno: el excesivo calor en las horas centrales del día, la noche llega más tarde, lo agradable que es pasear con el fresco del atardecer. Está bien que te adaptes.
  5. ¿Deberes en verano? Depende del niño y de los padres: si consideran que ha realizado un buen curso, es lógico que le dejen “descansar” de los contenidos académicos, pero siempre es interesante mantener otros hábitos más relajados como leer un buen libro, o jugar con un libro de matemáticas que estimule su interés y diversión por ejemplo. Está bien desconectar de la escuela y disfrutar de todas las posibilidades distintas que nos ofrece el verano.
  6. En verano también se aprende. Durante las vacaciones, los niños tienen la oportunidad de aprender y ejercitar otro tipo de habilidades: las sociales, juegos espontáneos, actividad física, creatividad… Es importante valorar esto y no solo ver  los contenidos académicos como aprendizajes. Además, el tiempo más libre y relajado que nos ofrece el verano para que los niños pueden explorar y mostrar cuales son sus verdaderos intereses e inquietudes. También podemos aprovechar para transmitir otro tipo de valores igual de importantes en un ambiente más relajado, como los que tienen que ver con el ámbito familiar y personal. Por ejemplo, la colaboración en las tareas domésticas y el mantenimiento del hogar o la planificación de actividades.
  7. Si se aburren un poco, no pasa nada. No es necesario que el tiempo que pasan en casa esté programado, ¡aburrirse está bien! Los niños tienen que aprender a encontrar alternativas cuando están aburridos. Los padres no somos animadores que les tenemos que ofrecer diversión a cada momento.
  8. Cuidado con las pantallas: son el recurso fácil para llenar el tiempo. Es una buena idea limitar su uso en verano, esto significa fijar un período razonable en que la vamos a usar al día (1 hora, 2 horas…) y lo mejor es hacerlo con ellos al principio del verano y ser coherentes con ello.
  9. Padres e hijos podemos realizar muchas actividades juntos después del trabajo, como leer, jugar a juegos de mesa, ver alguna película, disfrazarnos, salir en bicicleta, preparar juntos la cena o incluso solo conversar. Basta con ponernos a su altura, demostrarles que estamos interesados en ellos y acompañarlos.Es recomendable encontrar actividades que fomenten la colaboración y participación de los padres, estimulando la comunicación y la proximidad de todos los miembros de la familia. Incluso descubriendo juntos nuevas actividades y entornos, estimulando la curiosidad innata de los niños. Muchas ciudades ofrecen actividades para hacer con niños en verano (visitar museos, conciertos al aire libre, talleres para familias …etc)

Feliz verano!!


Llega el verano…¿Qué tal las notas?

Queda poco menos de una semana para que los niños y niñas se queden de vacaciones. La verdad que no se si celebrarlo y compartir su alegría o llorar amargamente ante la tan cercana y difícil conciliación trabajo-familia de los próximos dos meses y medio. La verdad que reconozco en mis hijas el cansancio de los meses pasados, de los madrugones, de las largas jornadas escolares y aunque ellas aún son pequeñas y no les ha tocado todavia, seguro para muchos las largas tardes de deberes, tareas, actividades y otras obligaciones. Y todo ello me hace reflexionar. Aunque ya peino alguna que otra cana y han pasado muuuuuuchos años de mi salida del colegio, aun tengo memoria y no me resulta complicado retrotraerme a  mi mas tierna infancia y volverme a situar en un mes de junio de mil novecientos ochenta y tantos… Y ¿qué veo?…pues que las cosas no han cambiado tanto. Que han pasado muchos años pero que el sistema sigue funcionando igual. El curso acaba. Y más de 9 meses de trabajo quedan  reflejados en un boletín de notas que resumen si cada alumno ha alcanzado o no los objetivos establecidos para todos. Seguimos utilizando las notas (o las caritas) o las calificaciones como reglas que nos permiten cuantificar los objetivos. La lógica es la misma que hace más de treinta años, comparar al sujeto frente a una escala estandarizada. Y, ¿Qué ocurre? que cada niño acaba el curso y se va a casa con un número que lo define: 10= excelente, 7=aceptable, 5=regular….y lo que viene detrás. Y vemos a mamás orgullosas alardeando de las buenas notas de sus hijos….mientras otras avergonzadas justifican o castigan los bajos resultados. En definitiva, la estructura básica del sistema educativo sigue promoviendo la competencia, el individualismo, la discriminación…

Se me viene a la cabeza cuando pienso en el aprendizaje de los niños un racimo de tomates. Todos salen a la vez, en el mismo momento cronológico, pero no todos maduran al mismo tiempo. Mientras unos lucen un color rojo expléndido y un punto de maduración óptimo, otros aún están verdes e inmaduros. Y es que hoy sabemos que los niños aún teniendo  la misma edad cronológica no aprenden de la misma manera, sino que cada cerebro tiene una forma única de procesar la información y de aprender. Sabemos que las formas, o los estilos de aprendizaje estándar, que fueron pensados desde la creencia de que todos los niños de una misma edad cronológica aprenderían de igual forma, pueden resultar muy dañinos para algunos. Hay niños que sufren mucho en las aulas, y lo hacen en silencio, porque consideran que sus  aptitudes no son normales porque no responden a los estándares que se consideran adecuados al curso en concreto , a la edad, al nivel curricular, etc. Y no considero eso lo peor, sino que mas peligroso me parece que detrás de ese alumno no haya un profesor cualificado capaz de descubrir y potenciar el talento de ese alumno conduciéndole al fracaso escolar y al pozo de la inseguridad, el aislamiento y finalmente el abandono escolar.

Y lo más triste de todo, ¿cuánto recordamos de lo que aprendimos en la enseñanza básica? Pooooco. Seguimos basando el aprendizaje en la repetición. Y eso no motiva. Si no se disfruta del aprendizaje…no hay aprendizaje.

A medida que van creciendo los niños empezamos a educarles cada vez más de cintura para arriba, y luego nos enfocamos en sus cabezas… Reflexionemos


En las vacaciones quiero ser feliz

Es cierto que durante todo el año esperamos ansiosos el periodo vacacional, sobretodo el del verano, y por lo general nos imponemos  pasarlo genial y disfrutar a tope, expectativas a veces demasiado altas.

Es importante que seamos realistas y estemos preparados para disfrutar de las vacaciones aunque haya algún rato en el que nos aburramos, todo no salga perfecto, haga más calor o frío de lo esperado…es cuestión de actitud que en mis vacaciones sea  feliz.

Os propongo algunos consejos que os pueden ayudar:

 Móvil apagado o fuera de cobertura

¿Cuánto tiempo te crees capaz de aguantar sin mirar el móvil? Si quieres desconectar por completo durante estos días de la rutina del día a día y exprimir al máximo el momento presente debes olvidarte del smartphone y de las redes sociales (adictivas a la par que causantes de frustraciones e infelicidad). Céntrate por completo en aquellos que tienes delante. El móvil, mejor en el bolso.

Sonríe a la vida

¿Qué sería del mundo sin el sentido del humor? Un lugar oscuro y sin vida. No hablamos de ser la que más chistes cuenta del lugar, sino de ver siempre el lado positivo de las cosas. Ante cualquier contratiempo que pueda surgir durante tus vacaciones, sé capaz de reírte de ti misma y/o de la situación. Te sentirás mejor si te tomas la vida con humor.

Descansa

Este es un buen momento para tomarte la vida con tranquilidad. Después de la prisa de tantos instantes de trabajo, ahora tienes la oportunidad de concentrarte en ti. Durante las vacaciones, disfruta de una agenda flexible.

Tiempo libre

Es el momento de hacer esas cosas que durante el resto del año vas posponiendo por falta de tiempo, por pereza…por miedo a que no te salga bien y pierdas el tiempo… ahora es el momento, tiempo es lo que te sobra.


El verano ya llegó

Por fin ha llegado el periodo tan deseado por nuestros hijos e hijas…y por qué no decirlo, también por nosotros. Estoy hablando de las vacaciones de verano. Estas vacaciones, son, tanto por su duración como por el buen tiempo que suele acompañarlas, el momento ideal para romper rutinas, descansar y disfrutar del ocio y el esparcimiento. Esto suele complicarse cuando tenemos niños a nuestro cargo y la tarea de planificar las vacaciones y las actividades durante las mismas se convierte en una dificultad para los padres. Además de que las vacaciones de los niños son más largas que las de la mayoría de los papás y mamás.

Todos sabemos que, con las ocupaciones actuales y las herramientas que nos brinda la tecnología, nuestros hijos están acostumbrados a pasar horas y horas delante del ordenador, la tableta o la televisión, y que, muchas veces es difícil para los padres no caer en la tentación de usar estos artefactos como niñeras. Pero no debemos olvidar, que las vacaciones son el momento propicio para optar por otras opciones como el parque, el deporte, la familia o los viajes.

Veamos algunos consejos que pueden resultar de utilidad:

– Planificar las vacaciones contando con todos los miembros de la familia, implicarles en la medida de lo posible, escuchándo y teniendo en cuenta sus opiniones y sugerencias.

– Sí no existe demasiada diferencia de edad entre los hijos, fomentar las actividades basadas en intereses comunes.

– Intentar encontrar un equilibrio entre el tiempo de actividad y el tiempo de ocio.

– Realizar actividades al aire libre, como excursiones o nadar o montar en bicicleta para estimular las habilidades motrices.

– Reserva algún momento para actividades más tranquilas, como por ejemplo la lectura.

– Y, si es posible, papás y mamás, reservaos un tiempo para vosotros. Los campamentos de verano son una opción perfecta y permitirán a los niños vivir una experiencia inolvidable.

Feliz verano!!!!!


¿Por qué nos gusta tanto el verano?

Ya esta aquí, ya llego…por fin mi ansiado verano.

Es oficial, estamos en verano. Época de playa, cerveza, terrazas, disfrutar de unas merecidas vacaciones y viajar. A veces el excesivo calor nos nubla la vista y nos hace olvidar lo maravillosa que es esta época.  Pero no nos engañemos, nos encanta el verano: playa, piscina o tomar el sol durante unos días que se estiran hasta pasadas las 9. ¿Necesitas más motivos? Aquí los tienes, en una lista de razones por las que nos encanta el verano:

  •  El sol, cuanto nos ayuda a levantarnos por las mañanas, es una buena forma de iniciar el día con la pila cargada.
  • La playa o la piscina, tenemos para todos los gustos. Existe un plan mejor, con esta temperatura, que ir a la playa, tirarte en la hamaca, broncearte…? El agua en verano es vida.
  • Los helados, en invierno también los podemos comer, pero no es lo mismo,¿Existe placer mayor que tomarse un helado un día caluroso? Hay de todo tipo, desde los cremosos hasta los de hielo, frutas o sabores exóticos.
  • Que el día dure infinito, las tardes se alargan por que la noche parece no quiere llegar, lo que se convierte en tiempo, ese bien preciado que nunca tenemos. Es hora de disfrutar., ¡El sol nos da vida!
  • Las vacaciones, verano es para muchos sinónimo de vacaciones, así que aprovecha y haz las maletas. ¿Opciones? Tienes todo el planeta, ya sea para sacarle el mayor partido al calor o para refugiarse de él.
  • En una sola palabra: festivales. Decenas de festivales de música han ido poblando las playas y el centro de nuestro país y casi todos se concentran en el verano. Disfrutar de nuestro grupo de música favorito, tomar el sol durante el día, salir de fiesta hasta que el sol nos pille desprevenidos…
  • ¡Disfruta de las noches de verano!Puedes ir a cualquier terraza para tomar un aperitivo, cenar, o tomar unas copas; como disfrutar de un paseo a la luz de la luna y las estrellas, respirar tranquilamente el ambiente caluroso veraniego o aprovechar y ¡¡darte un baño nocturno!!

Y es que en verano, ya sea por la luz del sol, por el tiempo libre, o por cualquiera de las cosas que he dicho más arriba, se respira felicidad por cada esquina… ¡¡Viva el VERANO!!


Las vacaciones: ¿Estrés o Relajación?

vacaciones en la playa

El exceso de responsabilidades, los horarios inamovibles, la rutina diaria, el trabajo interminable…hacen que tanto nuestro cuerpo como mente necesiten un merecido descanso, es decir, VACACIONES.

Un estudio realizado por la empresa de viajes Kuoni y la organización sin ánimo de lucro Nuffield Health demuestra que tener unas buenas vacaciones sirve para mejorar nuestra salud:

  1. Mejoran los valores de la presión arterial
  2. Mejora la calidad del sueño
  3. Disminuyen los niveles de estrés
  4. Incremento del estado del ánimo

Pero conseguir unas buenas vacaciones no siempre es fácil, a algunos el estrés les acompaña durante este periodo, es lo que llamamos estrés estacional.

Este estrés se debe fundamentalmente a los cambios que representa este periodo vacacional frente a la rutina del resto del año y que impiden que se descargue la tensión por los mecanismos habituales.Su manifestación suele ser leve o moderada con síntomas como irritabilidad, inquietud o dificultades en las relaciones familiares y sociales.

Por eso desde Cips Psicólogos queremos ayudaros con algunas recomendaciones a tener en cuenta:

  • Antes de salir,  intenta terminar con la mayor cantidad de tareas laborales posibles, para que no queden pendientes y se produzcan llamadas indeseables. No nos olvidemos de que no somos imprescindibles. Aprende a delegar funciones.
  • Planifica con tiempo tu viaje y sé flexible ante posibles eventualidades.
  • Si el tiempo lo permite,  permanece unos días antes y después de las vacaciones en tu hogar, para adaptarte a los nuevos ritmos.
  • Cambia lo menos posible las rutinas de comida y sueño, tu cuerpo lo agradecerá, pero date algún capricho.
  • Olvídate por un rato de todo lo tecnológico: tablet, Ipad, movil, internet, redes sociales…disfruta de lo que tienes a tu alrededor.
  • Date permiso para hacer solamente lo que te apetezca, sin horarios estrictos.
  • Mantén unas expectativas razonables respecto a tu familia y amigos, para no agobiarnos y provocar discusiones.