Cuelga tus problemas

2 febrero, 2018

are having a baby girl!

Como cada nuevo año, desde hace ya mucho tiempo,  hago una lista de propósitos a conseguir durante los próximos 12 meses, hay uno que se repite cada año, es el ser capaz de aparcar los problemas durante un tiempo con la finalidad de verlos desde una perspectiva más positiva, que me ayude a afrontarlos con éxito.

No es fácil, se requiere de mucha constancia y paciencia para no darse por vencida cuando por mucho que lo intentas el problema sigue contigo y no eres capaz de centrarte en otra cosa, pero os lo aseguro si lo intentas da resultado.

Hace tiempo que por casualidad llegó a mi esta historia “El árbol de los problemas”, ya os hable de ella, nos cuenta de que  forma puedes  aparcar tus preocupaciones y centrarte en lo que de verdad es importante, Tu Familia.

EL árbol de los problemas

“El carpintero que había contratado para ayudarme a reparar una vieja granja, acababa de finalizar un duro primer día de trabajo. Su cortadora eléctrica se daño y lo hizo perder una hora de trabajo y ahora su antiguo camión se niega a arrancar.

Mientras lo llevaba a casa, se sentó en silencio. Una vez que llegamos, me invito a conocer a su familia. Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, tocando las puntas de las ramas con ambas manos. Cuando se abrió la puerta, ocurrió una sorprendente transformación. Su bronceada cara estaba plena de sonrisas; abrazo a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa.

Posteriormente me acompaño hasta el carro. Cuando pasamos cerca del árbol, sentí curiosidad y le pregunte acerca de lo que lo había visto hacer un rato antes. ‘Oh, ese es mi árbol de problemas’, contesto. Se que yo no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero una cosa es segura, los problemas no pertenecen a la casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos. Así que simplemente los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego a casa. Luego en la mañana los recojo otra vez.

Lo divertido es, dijo sonriendo, que cuando salgo en la mañana a recogerlos, no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior.”

Adriana Sivolella