Los ladrones de la energía

10 febrero, 2020

El Dalai Lama es el líder espiritual del budismo tibetano. Aunque no practiques el budismo, algunas de sus enseñanzas o mensajes pueden ser útiles para sentirte mejor en tu vida diaria. Hay mantras, parábolas y enseñanzas que el budismo puede darnos a todos, no solo a sus seguidores. Este es el caso de los ladrones de la energía. Dalai Lama identificó 10 ladrones de energía que pueden estar desviando tus ganas hacia donde no quieres que estén. Diez ladrones de energía que, según el Dalai Lama, nos atrapan y nos dejan vacíos. No nos damos cuenta, pero vivimos tan pendientes de lo banal que no atendemos a lo realmente importante.

Todos tenemos una cantidad limitada de energía cada día, y es importante utilizarla para ser mejores personas. Sin embargo, hay factores internos y externos que nos roban esa energía y no nos permiten salir adelante. Según el Dalai Lama, estos factores que atentan contra nuestra energía son 10:

1- Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un bote para echar su basura, procura que no sea en tu mente. El Dalai Lama es bastante claro. No dejes que las personas que te rodean te usen como depositario de sus sentimientos negativos.

2- Paga tus cuentas a tiempo. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle. Tener las cuentas claras significa tener la certeza de que no le debemos nada a nadie y que nadie nos debe nada a nosotros. Las deudas abrasan nuestra tranquilidad. Por ello es esencial que no tengamos cuentas pendientes por ahí, así no tendremos que escondernos o avergonzarnos por no aliviar un compromiso que nosotros hemos contraído. Quien conoce la sensación de ahogo, comprende que adeudar es uno de los mayores ladrones de energía que existen.

3- Cumple tus promesas. Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a re-negociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el principio. Decir que no cuando realmente no puedes sostener una promesa no te hace peor, al contrario. La honestidad es importante, aunque la respuesta no sea la que los demás esperan. Pero prometer algo y no cumplirlo es uno de los peores ladrones de energía.

4- Elimina en lo posible y delega aquellas tareas que no prefieres hacer y dedica tu tiempo a hacer las que sí disfrutas.

5- Date permiso para descansar si estás en un momento que lo necesitas y date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad. Cada cual lleva su ritmo pero es importante saber descansar y coger fuerzas. No hacerlo cuanto más lo necesitamos implica perder nuestras fuerzas y cometer irresponsabilidades que acabarán en arrepentimiento.

6- Tira, levanta y organiza, nada te quita más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas. Que tu lugar esté lleno de cosas que no necesitas y muy desordenado no hace más que quitarte energía. Aprende a eliminar lo que sobra, y a mantener organizado lo que quede en tus ambientes.

7- Da prioridad a tu salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer mucho. Tómate algunos descansos. Sirve de poco tener mucho trabajo, mucho dinero y mucho patrimonio si no somos capaces de cuidar lo que nos sostiene: nuestro cuerpo.  Es esencial que dediquemos tiempo a relajarnos, hacer deporte, alimentarnos bien y conocernos.

8- Enfrenta las situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a un amigo o a un familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja o un grupo; toma la acción necesaria. Tender a evitar las circunstancias complicadas en tu vida es natural. Sin embargo, es nocivo para nuestra energía.

9- Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar. Pasa a la acción y lucha hasta el final. Pero cuando las cosas no se pueden cambiar, no sirve de nada seguir resistiendo. Sólo servirá para acabar con nuestra energía vital. Aprende a distinguir las cosas por las que vale la pena luchar, y aquellas que debes dejar ir.

10- Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo. No hay fuerza más poderosa que el perdón, ni ladrón de energía más grande que el rencor. Guardar rencor es humano, muy humano. Pero también lo es perdonar. Y errar. Dicen que quien no ama, no perdona. De hecho, precisamente es el amor el culpable del perdón. El amor al otro, a la vida, al mundo y a uno mismo.