Madre+encierro+teletrabajo=Buff!

2 mayo, 2020

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Si hace seis meses alguien me llega a preguntar que es una pandemia, puede que incluso no hubiese dicho bien su definición… es más, si me llegan a decir que tengo que estar en casa un montón de semanas encerrada haciendo las consultas online metida en mi habitación para que mis hijos tengan el resto de la casa para jugar, saltar, correr, hacer gymcanas (después de tanto tiempo encerrados hicimos de todo) me hubiera reído o llorado, no lo tengo del todo claro (ahora si me dicen que durante el encierro da igual lo que coma que todo lo aprovecha mi cuerpo, hubiera llorado fijo)… y mira ahora…tengo un máster en conocimiento de pandemia por coronavirus…ay que ver como cambian las cosas eh!

Sin duda todo esta experiencia nos ha puesto a prueba de muchas maneras. En mi caso por ejemplo, el tener que combinar trabajo en casa e hijos ha sido complicado, no por ellos (son unos benditos) si no por que el estar concentrada mientras los oyes jugar, gritar, susurrar por detrás de la puerta “¿mamá ya has acabado?” o que mi hija Lara de 6 años cada poco me haga dibujos de amor (son los de la foto) y los meta por debajo de la puerta, no es fácil. El estar constantemente escuchando “mamá, mamá, mamá…”, el que todos los días, sin excepción, te pregunten si quieres hacer una guerra de cojines después del aplauso de las ocho (a esas horas ya estoy agotada, así que hay veces que hay un sí, y muchos otros hay un no), y claro cuando respondes con un tono cansado o dices que no te apetece jugar, ¿sabéis quien aparece? la señora culpa, que unida al vaivén de emociones provocadas por la pandemia son un cóctel perfecto.

Lo mejor fue el otro día cuando mi hijo Samuel me pregunto “mamá , ¿mañana tienes consultas?” y yo dije “sí” y automáticamente su respuesta fue “pues vaya mierda”. Me quedé bastante sorprendida porque no suele responder así. Mi respuesta fue “bueno pues si te molesta que trabaje en casa me tendré que ir al despacho y hacerlas allí”. En ese momento apareció en escena la pequeña y dijo “no mamá, no lo entiendes”, y el mayor apuntilló “no es eso mamá, es que te echamos de menos”… tocada y hundida…creo que en ese momento hasta pude escuchar una saeta…me sentí como un toro al que acaban de atravesar, es más mi marido me miró y me dijo “te han matao eh”...pues si.

Da igual que trabajes en casa, fuera de casa, que haya una pandemia…los hijos no sé si nacen o no con un pan debajo del brazo, pero lo que si se es que cuando llegan a este mundo no vienen solos, también vienen con la culpa para las madres, es algo cultural. Eso sí, cuando duermes con ellos y de madrugada sientes una mini mano que te abraza y te dice con esa vocecina “mamá te quiero”, de repente todo cobra sentido.

Por eso, aprovechando el día de la madre, quiero hacer un homenaje a todas las madres, todas son trabajadoras…pienso en mis pacientes madres, en mis compañeras de trabajo, en mis amigas, en ti que lo estas leyendo….un aplauso enorme por todas vosotras y principalmente a la mía a la que nunca pensé que tuviera tantas ganas de abrazar. Por todas vosotras.