Ser solidario te ayuda

La definición de solidaridad dice que “es la toma de conciencia de las necesidades ajenas y el deseo de contribuir a su satisfacción”, pero, para mí, encierra muchos otros aspectos que en ocasiones pasamos por alto: ser solidario contribuye directamente a que tu autoestima mejore y a que te sientas mejor persona. Ayudar a los demás implica ayudarnos a nosotros mismos, al ser solidarios, es posible que descubramos algunas capacidades que tenemos y que desconocíamos, en definitiva, ser solidario es una buena forma de conocerte más a ti mismo

  • Las personas que dan reciben, y esto es una realidad. Probablemente la persona a la que ayudes no pueda devolverte el favor, pero si eres una persona generosa y, en algún momento, necesitas de los demás, el karma actuará en tu favor.
  • Ayudar a los demás nos convierte en seres más felices. El feedback positivo que recibimos por parte de la persona a la que tendemos nuestra mano, aumenta considerablemente nuestra autoestima y, además, el hecho de saber que estamos realizando una buena acción nos hace sentir muy bien.
  • Nuestra confianza en nosotros mismos aumenta porque nos sentimos útiles. Creemos que es la forma más gratificante de demostrar nuestra presencia en el mundo, dedicando una parte de nuestra vida a hacer la de los demás más fácil y mejor.
  • Y ¡mejora nuestra salud! Según diversos estudios estadounidenses, las personas solidarias son menos propensas a sufrir estrés o depresión, su presión sanguínea es menor e incluso son más longevos que las que son insensibles al sufrimiento ajeno… Curioso ¿verdad?

 


Los propositos para el 2019

¡Feliz año 2019! Madre mía!, ¡cómo pasa el tiempo!. Otro año más que termina, dejando paso a uno nuevo que seguro vendrá cargado de sorpresas. Si hay algo que caracteriza a los comienzos de año es que éstos vienen cargados de proyectos y propósitos, que habitualmente van decayendo o abandonando según pasan los meses…hasta que al año siguiente los volvemos a colocar en nuestra lista.

Hoy me gustaría rescatar un post que publicamos en el mes de enero del año 2017 hablando de los propósitos del año nuevo, en el que se daban algunas recomendaciones para que ninguno de esos buenos propósitos cayeran en el olvido. Me gustaría con ello que analices cuales de ellos has conseguido llevar a buen puerto y cuales no y recordar algunas pautas para mantener la motivación y llegar a alcanzar vuestras metas.

Los propósitos del nuevo año


¡El libro de nuestra compañera Miriam Otero ya está disponible!

¡Estamos de enhorabuena! Nuestra compañera Miriam Otero acaba de publicar “Inseguridades yo?… puedo con eso y más” después de un gran trabajo por fin podemos compartirlo con todo el mundo.

Todos tenemos inseguridades que en mayor o menor medida nos limitan; en esta obra de autoayuda, Miriam nos enseña a “soltar lastre” para que éstas sean mucho más fáciles de llevar en el día día.

El libro, editado por Punto Rojo, está ya disponible en formato digital y físico en diferentes plataformas y librerías:

Portada Libro Miriam Otero

Destino o casualidad

Hoy me gustaría compartir con vosotros una de las leyendas más bonitas jamás contadas: La leyenda del hilo rojo. Dice así:

“Hace mucho mucho tiempo, un emperador se enteró de que en una de las provincias de su reino vivía una bruja muy poderosa, quien tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino y la mandó traer ante su presencia. 

Cuando la bruja llegó, el emperador le ordenó que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado al meñique y lo llevara ante la que sería su esposa. La bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir y seguir el hilo. Esta búsqueda los llevó hasta un mercado, en donde una pobre campesina con una bebé en los brazos ofrecía sus productos. Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie. Hizo que el joven emperador se acercara y le dijo: «Aquí termina tu hilo», pero al escuchar esto el emperador enfureció, creyendo que era una burla de la bruja. Este empujó a la campesina que aún llevaba a su pequeña bebé en brazos y la hizo caer, haciendo que la bebé se hiciera una gran herida en la frente. Luego, ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza.

Muchos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor era que desposara a la hija de un general muy poderoso. Aceptó y llegó el día de la boda. Y en el momento de ver por primera vez la cara de su esposa, la cual entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente… Al levantárselo, vio que ese hermoso rostro tenía una cicatriz muy peculiar en la frente.

Esta leyenda, surge cuando se descubre que la arteria cubital conecta el corazón con el dedo meñique. Al estar unidos por esa arteria se comenzó a decir que los hilos rojos del destino unían los meñiques con los corazones; es decir, simbolizaban el interés compartido y la unión de los sentimientos. La historia en sí cuenta que entre dos o más personas que están destinadas a tener un lazo afectivo existe un «hilo rojo», que viene con ellas desde su nacimiento.

El hilo existe independientemente del momento o circunstancias de sus vidas en el que las personas vayan a conocerse y no puede romperse en ningún caso, aunque a veces pueda estar más o menos tenso, pero es, siempre, una muestra del vínculo que existe entre ellas.

Durante el periodo Edo japonés (que tuvo lugar entre 1603 y 1867),  algunas mujeres, con el fin de demostrar su devoción y amor infinito a sus esposos, se amputaban el dedo meñique para de esa forma mostrarles que no estaban unidas a nadie más que a ellos, a ese hilo que ya no surgía del dedo, sino directamente del corazón hacia el de sus amados maridos.

En contraposición a otras supersticiones o creencias amorosas, la japonesa no se limita a la pareja, ni a una sola persona a la que estemos destinados a encontrar.

Al margen de lo que cuenta la leyenda, que a mi particularmente me parece preciosa, me gustaría hacer una reflexión. Todos en algún momento de nuestra vida de cambio, de incertidumbre, de decisiones nos hemos preguntado  hacia donde va nuestra vida. Algunas personas creen que todo pasa por algo, otros se centran en la casualidad y otros que el destino está escrito. Es cierto, que en ocasiones necesitamos creer lo que nos conviene para poder aceptar o justificar algún tipo de situación, pero el problema de esperar al destino puede hacer que sólo encuentres lo que han dejado los que han salido a buscarlo. Quizás quienes encuentren son aquellos que está dispuestos a arriesgarse, a tomar decisiones, a equivocarse a asumir las consecuencias de esas decisiones, a aprender en lugar de lamentarse, a perseguir lo que quieren, a lanzarse por lo que sueñan…

Cada camino que elegimos nos lleva a un lugar diferente que va modelando nuestra vida, pero también es cierto que la vida nos pone delante, sin buscarlo, personas y situaciones que cambian el rumbo de nuestra vida y nos obliga a elegir caminos.

¿Qué opinas tú?


Miedo al ascensor

¿Eres de las personas que sienten pánico solo por pensar en meterte en un ascensor? En Cips Psicólogos hemos elaborado este tutorial con algunas pautas que pueden ayudarte.

 


La felicidad de un niño

 

Hoy quiero compartir con vosotros una gran experiencia, mirar este vídeo:

 

Me gustaría  que todos los niños tuvieran la oportunidad de optar por un hospital como este, bastante tienen con tener que ir, en el que la diversión y la esperanza lo llenan todo. No es justo que los niños tengan que pasar miedo, largas esperas aburridos…todos sabemos que acudir a un hospital es difícil, tanto para los niños como los papas, no es un destino que elegimos, simplemente nos toca y hay que apechugar con el.

Como cualquier otra mama o papa, yo siento que si mi hijo está contento, pasándolo bien, disfrutando…yo voy a estar bien, claro que me surgen miedos, temores pero se borran rápido cuando le veo reír, y esto fue lo que pasó cuando  la semana pasada tuvimos cita en el Hospital Sant Joan de Deu.

Hay que vivir el momento y disfrutar de lo que se tiene y se hace en el aquí y ahora, no sabemos que nos deparará el futuro pero lo que sí es cierto es que lo que hayamos disfrutado siempre perdura.